02 marzo, 2005

Niños perdidos robados por extraños

Además de los niños que huyen de sus hogares, los que se pierden accidentalmente, los que son secuestrados por uno de sus padres, están los que son raptados por desconocidos.

Mucho se habla con respecto al tema de los secuestros para obtener órganos, por lo cual existen distintas opiniones. Muchos, mejor dicho: todos los especialistas en transplantes argentinos, como en gran parte del mundo insisten en que esto es algo imposible o de “ciencia ficción” y con razones bien fundadas; otros no opinan en ese sentido y hay quienes han denunciado estas nefastas prácticas en algunos países Centroamericanos y Asiáticos. Se dice que existe el tráfico de órganos en muchas partes del mundo y no tenemos las pruebas para afirmar que sean órganos de criaturas o de adultos. Pero es un hecho que el tráfico de órganos ha sido denunciado por parte de Organismos Internacionales, como imaginamos que se están realizando las investigaciones al respecto por parte de la Justicia y distintas agencias de seguridad y organizaciones internacionales especialistas en la materia.

Pero no podemos afirmar que en Argentina suceda puesto que no tenemos ninguna prueba ni noticia al respecto. Claro que están las historias fantasiosas que siempre hablan de un amigo que conoció a alguien que a su vez conoció a una persona a quien le pasó. En todo caso, reiteramos, corresponde a las autoridades investigar esta posibilidad de ilícitos. Si tuviésemos alguna prueba, en el caso que así existieran, seguramente que denunciaríamos tales aberrantes prácticas.

Lo que sí podemos afirmar es que nadie roba a un niño para hacerle un bien.

Están, y esto es innegable, quienes roban o compran niños para venderlos a parejas desesperadas por adoptar un hijo, pero que por algún motivo no pueden hacerlo por los canales legales. En el mejor de los casos, puede que el niño termine en un hogar donde reciba amor y los cuidados necesarios, pero todavía es victima de un acto violento: se lo priva de su identidad real, sus raíces, quizás sea criado con valores y normas totalmente opuestos a los que sus verdaderos padres hubieran deseado para él. Y es a las claras un delito, puesto que la criatura fue robada, a nadie se le puede arrancar un niño a una madre para que lo adopte otro, es antinatural y terrible.

Otra forma de obtener dinero mediante el robo de un niño es el secuestro de hijos de familias en buena posición económica para pedir rescate; en estos casos si se obra con prontitud hay buenas posibilidades de recuperar al niño sano y salvo.

Lamentablemente una gran mayoría de los niños robados son víctimas de algún tipo de abuso o violación. Verdaderas mafias que todos debemos denunciar; ya que mantener el silencio es en cierto sentido otorgarles impunidad.

Recientemente fueron rescatados niños que habían sido robados de sus padres, por individuos que los maltrataban y obligaban a mendigar en las calles; otra forma de explotación infantil. Y casos hay muchos, pero de los mas diversos y repulsivos.

Millones de niños robados son obligados a prostituirse, ya que el infame “negocio” de la prostitución infantil es tan productivo que hay países donde se reciben anualmente miles de “turistas del sexo”. Se dice que la demanda de niños está relacionada no solo con la perversión que implica el abuso sexual de menores, también por el hecho en que muchos hombres consideran que hay menos riesgo de contagiarse sida u otra enfermedad de transmisión sexual de un niño. Pedofilia nacional o internacional, explotación para la guerra como en el caso de Colombia y muchos países en donde la guerra es ya una manera de vivir. En fin: El abanico para la explotación infantil es cada vez más grande y de hecho cada vez más difícil de detener. Algo que da terror por el solo hecho de imaginarlo.

Lamentablemente, éste también suele ser el fin de los niños que huyen de su casa y al verse solos en la calle, son explotados sexualmente a cambio de un techo, alimento o drogas y por lo antes mencionado.

Finalmente, muchos niños son raptados con el fin de abusar sexualmente de ellos y asesinarlos.

Tal vez lo espante pensar que pueda haber tantos depravados, capaces de pagar por sexo con niños o de violar y matar a uno, pero lo cierto es que los hay. ¿Por qué? Obviamente no hay una sola razón para que un hombre se convierta en un agresor sexual, pero los especialistas reconocen que si se puede señalar un factor común entre los violadores de niños, este factor es: la pornografía y películas en las que se refleja en forma explicita el sexo y la violencia.

El acceso a la pornografía por medio de Internet, les facilita mucho las cosas, puesto que pueden consumir este tipo de imágenes en la intimidad de su hogar y fingir ante el resto del mundo ser honorables hombres de familia. Sin embargo la exposición a este tipo de material no hace mas que reforzar en su mente deseos pervertidos y hasta pensar que si no está mal verlo, no lo estará hacerlo.

La pornografía, que muchos defienden como un medio para descargar tensión sexual o una forma inocua de entretenimiento para adultos normales, en realidad puede generar adicción. En The New York Times, un redactor de un periódico policial señaló que “la pornografía ayuda a crear un clima moral y social que conduce al abuso y explotación sexual”. Y no solo este medio lo dijo, muchos lo siguen publicando. Nosotros lo hacemos de esta manera y con ánimo de

Pero la mejor manera es educar y advertir, tanto a los padres como a sus hijos, y ahí muchos delitos se podrán evitar.

Chicosperdidos.org