05 enero, 2005

Declaraciones de Sor Mª Juliana

SOR JULIANA CALVO

Denuncia una red de tráfico de órganos

"Pese al peligro jamás se nos ha pasado por la cabeza abandonar la lucha"

Sor Juliana Calvo es misionera de las Siervas de María, dirige el monasterio Mater Dei de Nampula, en Mozambique. Aunque lleva en el país africano más de 31 años, donde ha vivido y sufrido de todo: las consecuencias de la guerra, de las inundaciones, de la malaria..., su nombre ha saltado a la prensa al denunciar la desaparición y muerte de numerosos niños en la zona ante la existencia de una red internacional de tráfico de órganos. Su valiente actuación le ha costado serias y graves amenazas. Pero ella lo tiene claro: "las hermanas no vamos a tirar la toalla en esta lucha". La revista "Mundo Negro" le acaba de conceder el Premio a la Fraternidad 2004.

Por Rosa Lanoix

Sor Juliana, usted ha denunciado la pesadilla que se vive en Mozambique con el trafico de órganos, ¿cómo está la situación en estos momentos?

Desgraciadamente, el asunto no ha terminado. Es una plaga; una de las muchas que sufren los países pobres. Un montón de asesinatos que parecen mentira, de novela...

Hablamos de mutilaciones, de trasplantes de órganos, de un negocio con personas...

Sí. Comenzó hace años. Pero, al principio, era algo que oías esporádicamente... Que pasaba aquí o allí, pero sólo de vez en cuando. Y tú lo escuchas, lo comentas, pero te quedas como estás porque no sabes qué hacer… A partir del año 2000, sin embargo, los casos comienzan a repetirse con mayor frecuencia. Cerca de nuestro monasterio está el aeropuerto de Nampula y allí veíamos movimientos extraños. Pero no imaginábamos qué podía ser. En el fondo, pensábamos que se trataba de algún manejo sucio de droga. Y puede ser... Porque, según los entendidos, todo esto suele ir unido: la droga, el tráfico de armas y el de personas.

Ustedes avisaron a la dirección del aeropuerto, ¿no es así?

Sí, les comentamos la existencia de movimientos extraños de coches en un sitio que debía estar cerrado. Nos lo agradecieron mucho, pero la cosa continuó igual. Coincide con la llegada a Nampula de un matrimonio de blancos, formado por un ciudadano de Zimbabue -de origen irlandés- y su esposa danesa, que adquieren un gran terreno a nuestro lado, unas tierras que pertenecían al Gobierno.

Y la gente comienza a hablar mal de ese lugar...

Sí, a lo largo de 2002 ocurren cosas muy extrañas, pero no podemos relacionarlas directamente con ellos. Desaparece una niña de 12 años, que, poco después, aparece mutilada: sin ojos, abierta en canal... Le habían quitado todo. Al parecer, estaba vendiendo plátanos y se la llevaron engañándola; diciéndola que la iban comprar toda la fruta. Fue muy triste… Sobre todo, porque las autoridades que se presentaron en el escenario del crimen, más que resolverlo, parecía que querían taparlo. También fue atacado un trabajador de nuestro centro por amigos de este vecino. Era de noche y le salieron los perros. Los hombres, en lugar de ayudarle, comenzaron a practicar con él artes marciales… Él quiso interponer una denuncia, porque se sintió muy humillado, pero el proceso, ante la sorpresa de todos, no siguió para adelante. Se comenzó a decir que estaba borracho, y no era cierto.

El asunto les dejaría impactadas…

Totalmente. Y más aún cuando, a principios de 2003, aparece en nuestro campo el cadáver de una jovencita, también con la tripa abierta. Avisamos a la policía, pero llegaron las mismas autoridades que habían tapado los casos anteriores. Se limitaron a cavar y a enterrar el cadáver. Sin llevarlo con su familia, sin hacer una investigación... Dijeron que la chica estaba embarazada, y que el hijo que esperaba no era del marido. Por eso, éste la había mandado abortar y la enfermera le había abierto la tripa. ¿Qué salvajada, no?

¿Cuándo sospechan que sus vecinos están involucrados en esa red?

En ese año 2003. Fueron siete los cadáveres que aparecieron alrededor de nuestra casa y la del vecino. Otras veces, sólo se encontraba la ropa, manchas de sangre, pero no a las personas. Aquello comenzó a despertar nuestras sospechas, pero abrimos los ojos cuando, en julio, nos trajeron a la casa a un joven de 17 años, que pretendía vender a nuestro vecino un niño de 10, por 80 millones de meticais -3.200 euros-. Por lo visto, había ido varias veces por la noche a la granja, pero no había encontrado al patrón. Por eso, nervioso, se arriesgó y fue almediodía. Y le cogieron unos trabajadores. El chico les ofreció 20 millones si lo soltaban, pero ellos no accedieron y lo trajeron a nuestra casa. En primer lugar, porque somos un poco el amparo de toda esa pobre gente; y, en segundo, porque tenemos un policía, que le destinaron allí durante la guerra para protegernos. Entre todos, enfrentamos el asunto. Fuimos a la comisaría, pero allí, desgraciadamente, no nos hicieron demasiado caso. Por eso, optamos por acudir a instancias superiores. Pero han seguido produciéndose más casos. Todo está documentado.

Y empiezan a sufrir amenazadas...

Coches sospechosos comienzan a seguirnos de día y de noche. Cuando nos cruzábamos, levantaban el dedo, apuntándonos y amenazándonos. También intentaron en varias ocasiones echarnos fuera de la carretera. Y un día, al salir de Nampula, al atardecer, tuvimos un fuerte encontronazo con nuestro vecino, sus hombres, su mujer... A nosotras nos acompañaba un fiscal, que trató de identificarse. Pero le acusaron de ladrón y le golpearon. Acabamos todos en la comisaría. ¡Qué lío se armó! De película. Los amigos de nuestro vecino acordonaron la comisaría con sus coches. Y tanto el fiscal como nosotras tuvimos que salir protegidos por un coche. Pero por orden superior, a nivel nacional.

¿Cómo tienen tanto poder?

Ese es uno de los grandes interrogantes. Pero lo tienen, lo ejercen, y son protegidos. Se ve clarísimamente. Es una red internacional muy poderosa. Pero nosotras tenemos mucha fe. Si David ganó a Goliat con una pequeña piedra, Dios también puede ganar esta partida como quiera...

Cuesta creer que haya una red que trafique con órganos humanos en pleno siglo XXI.

Para nosotras ha sido descubrir un submundo que ni siquiera imaginábamos que existiera. El del crimen organizado. Horrible, pero real.

Y las víctimas son los niños.

Las víctimas son los indefensos, los pobres... La mayoría son niños, pero también hay jóvenes, adultos... Depende de los fines que tengan. Los niños, en este mundo de pobres, viven libres como pajaritos y andan solos por los caminos sin protección alguna. Cuesta muy poco, por tanto, cogerlos, matarlos, hacer lo que quieran.

Encima no se les persigue.

Hasta ahora se decía que no había pruebas. Pero, ¿cómo va a haberlas si no han mandado hacer ninguna investigación científica? Nosotras hemos proseguido investigando y formulando denuncias. Les hemos dicho dónde hay grupos de traficantes, dónde han desaparecido niños, dónde hay cadáveres... Bastaría tirar del hilo para sacar el ovillo. ¿Por qué no lo hacen?

Muestra impotencia...

Ciertamente, y un gran dolor, porque no puedes hacer casi nada. Hablas y encima eres enemiga. De nosotras se han dicho calumnias, como que queremos robarles las tierras o que pertenecemos a una red internacional de derechas -una cosa muy pomposa-. Son acusaciones sin pies ni cabeza, sobre todo para quien nos conoce. Llevamos allí 31 años. Es muy triste... Pero la verdad pertenece a Dios.

Y miedo... ¿Han sentido miedo?

Bueno, el temor es porque hemos visto las armas. Pero, ¿qué vamos a hacer? ¿Ir a la policía...? ¿Para qué...?

¿No han pensado en tirar la toalla?

Nunca. En ningún momento se nos ha pasado por la imaginación decir: no vale la pena esta lucha. Sabemos que corremos peligro; que, en cualquier instante, nos pueden pegar dos tiros, pero tenemos que ser coherentes. Es una cuestión de conciencia. Delante de Dios y de nosotras mismas. Tenemos que dar la vida porque para eso hemos sido llamadas. Como Áquel que la dio primero. Él la ofreció por todos y nosotras debemos hacerlo donde Él nos ha colocado y de la forma que Él nos pida.

¿Quién tendría que asumir la investigación de esa red?

Internacionalmente. El Parlamento Europeo ha trabajado mucho, gracias a Portugal e Italia, que han presionado fuerte. Ofreció al Gobierno de Mozambique una comisión integrada por personas de la ONU, la OUA (Organización de la Unión Africana) y la Liga de Derechos Humanos para llevar a cabo la investigación. Pero el Presidente rechazó la propuesta. Dijo que la estaban haciendo ellos.

Vamos, que bloquearon la ayuda...

Sí. Y, en los últimos meses, el tema ha estado bastante parado, por causa de las elecciones presidenciales. Pero, ahora, se ha encendido una pequeña lucecita de esperanza. La Fiscalía General del Estado ha emitido un segundo -y casi definitivo- informe, en el que se confirma la existencia de tráfico de órganos en Nampula. Reconocen, al menos, diez casos. Se dice que no hablan por ética profesional y porque han ordenado distintos procesos de investigación criminal, pero instan a todos los fiscales provinciales a continuar el trabajo. Una declaración muy feliz dentro de las tinieblas que estábamos viviendo.

¿Qué pediría al Gobierno español?

No, al español, sino a cualquiera que se tenga por defensor de los Derechos Humanos que apoyen esa investigación, que es un crimen contra la humanidad. Que está comprobado. Hemos recibido mensajes de varios países de África, agradeciéndonos lo que hacemos porque ellos sufren el mismo problema, lo único que allí nadie ha alzado la voz.

Y a los jóvenes, ¿qué les diría?

Que les falta motivación para vivir de otra manera, y ejemplos claros para seguir. Desde pequeñitos, se les da todo. No les falta nada, ni sufren por nada. Por eso, su mundo es ficticio... La realidad es muy dura y muchos de ellos no la conocen; al menos, más allá de su mundo. Les diría que abran los ojos y que tengan, como nosotros antiguamente, altos y nobles ideales... No el de gozar o tener dinero.

No todos los jóvenes son así.

Completamente de acuerdo. Pero un árbol que se cae hace más ruido que mil que están creciendo. Hay mucho bien en el mundo, pero no es noticia. Por tanto, lo que necesitamos -como decía Jesús- es no dejar que los hijos de las tinieblas sean más espabilados que los hijos de la luz. Y que, si tenemos una luz que poner en mitad de las tinieblas, lo hagamos. Que no se apague, que brille fuerte…

Un reto importante...

Claro, y que cuesta ¡Pero no le costó al Jefe...! Pues no va a ser menos para los que venimos detrás.


18 diciembre, 2004

Una española denuncia el tráfico de órganos en Mozambique

La hermana Juliana Calvo recibirá el premio Mundo Negro a la Fraternidad el próximo 6 de noviembre

David contra Goliat. El convento de clausura Mater Dei de las Siervas de María en Nampula (Mozambique) se ha convertido en el aguijón de las conciencias de traficantes y autoridades políticas. Sus vidas están tasadas en 3.000 euros, pero la hermana Juliana no tiene miedo. "Dios da a cada uno la fuerza que necesita", señala con una sonrisa pacífica que hiela el alma

El próximo 6 de noviembre, la hermana Juliana Calvo recibirá el premio Mundo Negro a la Fraternidad que todos los años otorgan los misioneros combonianos. Ella es la protagonista de una batalla contra el creciente tráfico de órganos en Nampula. En esta región mozambiqueña, el "tráfico" se ha convertido en un creciente negocio. La vida no vale nada y la población autóctona recela de los blancos. Con razón. Más de 1.000 personas desaparecen o son sacrificadas anualmente. Los caminos se han vuelto inseguros y la población autóctona tiene miedo.

La extracción de órganos vitales es ya una larga tradición en Nampula. En el acto de investidura de los reyes locales -todavía existentes- se manda sacrificar a un enemigo. Tras el sacrificio, el rey se siente sobre la cabeza del sacrificado en muestra de autoridad. A estos ritos hay que sumar la tradición de los comerciantes árabes e hindúes emigrados a Mozambique, que arrancar corazones latientes para colocarlo en las paredes de sus casas. Según su sangrienta tradición, el "gesto" da buena suerte en los negocios.

Agreguen a este cóctel los ritos satánicos y la magia negra, que también existen. Todo ello en un país sin medios de transporte público, sin infraestructuras, sin modos de vida para los varones, sin más futuro para las viudas que la prostitución, con un enorme déficit de educación, con una corrupción generalizada y donde las calificaciones de la escuela se compran en dinero o cuerpo. El fin del mundo para las cuatro españolas entregadas al servicio a los demás en Nampula.

Querían misionar y atravesaron la independencia de Portugal, el comunismo, la miseria y las dificultades. Entre ellas, la escalada de tráfico de órganos, que despega en el 2002. Las hermanas escuchan noticias, leen en el periódico, pero continúan su labor de oración y asistencia social. Se sienten incapaces de hacer nada al respecto. Hasta que en el 12 de octubre de 2002, las monjas del Mater Dei tuvieron conocimiento directo del caso Sarima, una niña de 12 años, vendedora de plátanos.

Un hombre le ofreció comprar toda su mercancía. Al día siguiente su cuerpo apareció muerto cerca de la huerta del convento, vaciada de sus órganos vitales y arrancados los ojos. El concejal de la aldea mandó cavar y enterrar el cuerpo de Sarima. La policía exigió 12 euros -una fortuna para las familias mozambiqueñas- si querían emprender la investigación. Obviamente los padres optaron por llevar el cuerpo al su cementerio familiar.

Al poco tiempo, las hermanas tuvieron conocimiento de la existencia de Félix Mario, un chaval que estuvo retenido en la casa vecina al convento durante tres semanas. Su dueño -conocido en la comarca como "el blanco"- lo había "comprado" por 3.000 dólares. "Si quieres ser rico no hace falta que estudies ni que trabajes. Basta con que me busques un niño", le dijo el "blanco" a Dionisio, un pobre hombre sin oficio ni beneficio. Dionisio se lo llevó y cobró. Pero Félix consiguió escapar. Las monjas pelearon para que se hiciera justicia, pero el comandante provincial resultó ser amante de la hermana de Dionisio y el Fiscal General mandó cerrar el caso.

Probablemente Félix estaba en una "casa de engorde". Sor Juliana tiene constancia de al menos dos de estas casas donde se retiene a niños, se les da de comer y de jugar y finalmente se les lleva a sacrificar. "O bien trafican los órganos, o bien las personas", señala sor Juliana, que apunta al hospital de trasplantes de Durban (Sudáfrica) como el lugar donde seguramente acaban estos niños. "Es una red internacional muy bien organizada. Las extracciones de órganos son técnicamente muy buenas. Y Si algún niño logra escapar del engordadero, desmantelan la casa en menos de 24 horas", señala.

Las sospechas sobre el "blanco" saltaron el 27 de octubre de 2002. El policía Saimone -que protege el convento desde que en 1992 la embajada española interviniese para garantizar su seguridad- regresaba a su puesto de vigilancia en bicicleta. Al pasar por la finca vecina, los perros se le echaron encima. El se protegió con su bicicleta y pidió ayuda, pero el "blanco" comenzó a zarandearlo humillándolo. Finalmente otros dos policías consiguieron salvarlo, pero nuevamente el caso quedó impune.

Desde entonces el Mater Dei ha tenido información sobre cadáveres vaciados, aparición de ropas ensangrentadas y niños desaparecidos en las inmediaciones de la finca del "blanco". A finales de 2003 denunciaron a las autoridades de Nampula la desaparición de más de 100 niños y adolescentes así como el hallazgo de fosas comunes de niños vaciados de órganos. La fiscalía les dice que están investigando, pero las muertes y desapariciones se suceden y la policía "tapa" literalmente los cadáveres sin realizar investigación alguna. “Hay gente grande que financia las campañas electorales de los gobiernos y que impide la investigación”, sostiene sor Juliana. ¿Lo ultimo? El pasado 28 de septiembre fueron descubiertos esqueletos humanos en el río Muenedzi, en la ciudad de Chimoio. Unos más, porque todos los agricultores descubren habitualmente esqueletos en sus campos de labranza y no lo denuncian por miedo.

Pero ellas no callan y gritan a los cuatro vientos que el tráfico existe y crece. Siguen denunciando los casos que conocen, “aunque sea como darle patadas a una montaña, nunca se mueve". Tras las 258.000 firmas recogidas por la orden en todo el mundo, la ONU y el Parlamento Europeo propusieron enviar una Comisión de Investigación que fue rechazada por el gobierno: "De momento no es necesario".

Sin embargo, el 5 de agosto de 2004 ya se conoció el 2º informe del Fiscal General, Joaquim Madeira. Se reconoce más de una decena de casos de tráfico en el 2003, aunque opta por no dar nombres en virtud de la "ética profesional". Sí cita en cambio de la brasileña Elilda dos Santos, una a la seglar consagrada que vivió y compartió con el Mater Dei la denuncia del “tráfico”. Elilda regresó a Brasil porque no soportó las presiones de las autoridades mozambiqueños y desesperó ante el freno gubernamental de las investigaciones.

Pero las hermanas no pierden la esperanza, porque como afirma Juliana, "cuanto más cerca se está de Dios, más sensible se es a los problemas que te rodean". Quizás por eso, el Mater Dei -conocido como el pulmón espiritual de la diócesis- ha sido la única voz que ha clamado en el desierto. Ni la Asociación por los Derechos Humanos, ni los conventos vecinos, ni la nunciatura apostólica ha tenido la "fuerza de Dios" para denunciar los atropellos en Mozambique. Y lo seguirán haciendo. No temen a las amenazas de muerte que se llevaron la vida de la misionera luterana brasileña, Doraci Edinger, el pasado 23 de febrero. Porque sólo temen a Dios y realmente viven de El.

"En Europa empezaría por la Iglesia"

La hermana Juliana es una mujer de una fuerza vital y una paz de espíritu que impresiona. Y Ud, ¿qué batallas daría si estuviera en España?, le pregunto. "Yo empezaría por la Iglesia, porque la veo demasiado acomodada, y una persona acomodada es una persona sin fuerza". Este es el diagnóstico de la prioridad para sor Juliana en su tierra natal: hacer despertar a la Iglesia, sembrar el verderaro espíritu apostólico, quemar las almas del fuego evangelizador. "La diplomacia no va muy bien con el Evangelio", señala. Sin ataduras, sin amarres, sin comodidades, sin esperar seguridad alguna. "Dios bendijo el sufrimiento, pero somos demasiado cerrados para verlo", apunta

No es retórica. Es el testimonio vivo de una mujer que trabaja sin descanso por los pobres, enfermos, huérfanos y viudas, que se quema ante la injusticia, que ha sufrido la metralleta a la espalda, el saqueo, la penuria, y el agotamiento. La madre Juliana sabe lo que el comunismo africano. Ha estado cercana a la muerte en varias ocasiones. Sabe lo que es el sufrimiento. A lo mejor por eso sonríe con paz

Por Luis Losada Pescador

En ALBA

15 diciembre, 2004

¿ TRÁFICO DE NIÑOS Y DE ÓRGANOS EN NAMPULA, MOZAMBIQUE?

¿ TRÁFICO DE NIÑOS Y DE ÓRGANOS EN NAMPULA, MOZAMBIQUE?

Mapa de Nampula y alrededores

El jueves, día 9 de diciembre, las CCP fuimos invitadas por el Comité Oscar Romero a asistir a la entrega del Primer Premio Oscar Romero a dos monjas aragonesas (María del Carmen y Palmira Calvo, turolenses), del monasterio Mater Dei de Nampula (Mozambique), de la Comunidad de Siervas de María, otorgado por la denuncia del posible tráfico de órganos y de niños y niñas adolescentes en Nampula. El premio fue recogido por la hermana María Juliana (Maria del Carmen), priora de esa comunidad, que estuvo acompañada por otra de sus hermanas, no sólo biológica sino también de fe, que vive en Japón.

Las dos monjas fueron a Mozambique en 1973, estableciéndose en Nampula, inicialmente en un terreno que les cedió una comunidad de combonianos, y con posterioridad en un monasterio -nacionalizado al obispado- que les cedió el gobierno. Desde entonces, tras diversos aconteceres políticos difíciles como la guerra por la independencia del país y la llegada del comunismo, vienen desarrollando sus tareas de contemplación -comunidad contemplativa, con las puertas abiertas a todos- y acompañamiento a las comunidades cristianas que han ido surgiendo (“iglesia viva, ministerial, las y los laicos asumen todo, menos la misa”), formación de monjas, trabajo en el campo y en los poblados cercanos, atención a pobres, enfermos, refugiados, viudas... y fundamentalmente acogida de niños y niñas huérfanos, más de 60 en el monasterio, además de atención a los meninos da rua que viven en las proximidades de la catedral de Nampula.

En estos momentos son 28 las monjas, tres españolas y el resto mozambiqueñas, además de una laica consagrada brasileña (Elilda dos Santos), que viven en el monasterio Mater Dei. Todas sus instalaciones son modestas, y las van construyendo entre todos: los muros del convento son de cañas del río, el edificio para acogida a los niños y niñas huérfanos es de adobe, la sala de la comunidad la constituye la sombra de los árboles..... Se financian con el cultivo de los campos que tienen en las aproximadamente 70 hectáreas que ocupa la finca así como con las ayudas que les proporcionan los vecinos. El monasterio se encuentra a unos 10 km de Nampula (300.000 habitantes), entre campos, minas de piedras preciosas y montañas, próximo a un aeródromo, y sus únicos vecinos son los poblados nativos, la comunidad comboniana y una finca donde viven una pareja de blancos (danesa e irlandés).

Esta “idílica misión” se ha convertido en una pesadilla desde 1996, pero especialmente desde el 2002. En el país, el último año y medio han sido denunciadas, casi siempre por los padres, más de 50 desapariciones de adolescentes de entre 12 y 15 años; durante el 2002 las monjas echaron de menos a unos 65 meninos de la rua, de los 80 que ellas alimentaban una vez al día y que ahora han desaparecido; los niños que quedan les dicen que “vino un señor, les propuso darles algo…, se fueron con él... “ y ya no han vuelto a verlos.

El 12 de octubre del 2002 un suceso conmovió a la comunidad religiosa y a toda la ciudad. Una niña de 12 años, Salima Iburano, estudiante en una escuela local, iba junto a una prima al centro de Nampula a vender bananas al mercado. Dos jóvenes negros se les acercaron y les ofrecieron comprar la fruta siempre y cuando las acompañasen a buscar el dinero. Salima fue con ellos y su prima no; nunca la volvieron a ver viva, ya que su cuerpo apareció al día siguiente, sin ojos, corazón ni riñones. A pesar de la denuncia, la policía se limitó a enterrar el cuerpo.

En febrero del 2003 aparecieron dos cadáveres en las inmediaciones del aeródromo, sin ojos ni órganos internos. En junio y julio encontraron restos de sangre en dos terrenos distintos, también en el camino que va hacia el monasterio, junto a unos libros escolares y ropa íntima femenina….También se habla de que hay casas donde se esconde a niños y niñas hasta trasladarlos a otros lugares.... El 15 de julio un joven, Dionisio Da Silva quiso vender a un menor, Félix Mario, por unos 3200 euros a los vecinos blancos; al darse cuenta de la noticia, los trabajadores de los “vecinos blancos” lo llevaron al monasterio y, todos juntos, a la policía. ¿Qué hizo la policía?.... Esto abrió los ojos a Elilda y a la hermana Juliana.

Con un coraje asombroso y un trabajo metódico, las Siervas de María fueron recopilando datos y denunciando la situación a los estamentos oficiales del país, a la Organización de Derechos Humanos, a Amnistía Internacional.... y a la jerarquía eclesial. Ellas sospechan que algo tendrán que ver esos vecinos blancos, instalados hace poco tiempo en la zona -unas 300 hectáreas de terreno- con intención de poner una granja de pollos que hoy no existe, porque han visto coches y avionetas volando por la noche en una zona abandonada del aeródromo, contigüa a la supuesta granja. La situación del convento -entre la finca donde son conducidas las víctimas y el aeródromo donde presuntamente se trasladan de noche las cajas con los órganos para sacarlos del país- les habría permitido reunir información sobre estos crímenes.Como era de esperar, las monjas han sido amenazadas y por el momento han escapado a varios intentos de agresión. Doraci Edinger, misionera luterana en Nampula, quien también había denunciado tráfico de órganos relacionados con niños, fue asesinada brutalmente a martillazos el 23 de febrero del 2003 en su propia casa; y Elilda, ha abandonado en mayo el país por no poder soportar el acoso y la persecución a la que ha sido sometida.

Sus denuncias están siendo investigadas por fín por la Procuraduría General de la República, cuyo máximo representante ha reconocido recientemente que existen indicios que parecen demostrar la existencia de tráfico de niños y de órganos en Mozambique (la primera vez que se pronunció al respecto dijo lo contrario). Las monjas acudieron directamente a él, tras comprobar que la policía no les ofrecía confianza suficiente (existe una gran corrupción por todo el país). También la jerarquía católica les apoya en su lucha; el arzobispo de Nampula ha emitido varios comunicados en los que denuncia la situación y pide que se investiguen los hechos.

La propia hermana Juliana contestó durante una hora a las preguntas del Parlamento Italiano respecto al tema. Diputados portugueses también han denunciado los hechos en el Parlamento Europeo, quien, tras las reuniones pertinentes, aprobó la concesión de una ayuda de 10.000 euros a Mozambique para potenciar la investigación policial y judicial. En España se han escrito varios artículos en periódicos (El País, El Mundo… ) y se han emitido algunos reportajes televisivos (TVE, TV5……).

Por supuesto, hay mucha gente que duda de sus palabras, que dice que no es posible utilizar los órganos para trasplante en esa situación tan precaria de medios y que lo único que quieren las monjas es “la tierra de sus vecinos blancos” o darse publicidad. Lo único cierto es que los niños y niñas ya no están vivos, el para qué hayan servido sus cuerpos o sus órganos (prostitución, cosmética, ceremonias satánicas…..) no importa.

La hermana Juliana y el padre Juan

A pesar de todo, los asesinatos y desapariciones aún no han sido resueltos. Por el momento, el único juicio que se ha celebrado es el del joven Dionisio Da Silva, acusado de intento de venta del menor Félix Mario, y condenado a 7 años de cárcel. Quedan pendientes todavía por juzgar varias denuncias, pero .... ¿Qué podemos hacer desde aquí? Lo más urgente, informarnos para conocer la situación con más detalle. Para ello se pueden consultar varias web ((www.hazteoir.org; www.meninosdenampula.org, www.eltestigofiel.com)), donde se pueden descargar diversos documentos y artículos de prensa. Además, se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para ir remitiendo periódicamente a las autoridades del país, que podéis obtener en la primera web.

Si hubiéseis estado allí, habríais comprobado que, por encima del dolor, la hermana Juliana irradiaba dulzura, alegría interior y sonrisas. Con qué paz contaba los hechos, con esa paz que sólo viene de su fuerte creencia en Dios, de su forma de ver la contemplación –mirar el mundo con los ojos de Dios, en sus palabras- y cómo manifestaba su firme decisión de volver allí en breve y seguir atendiendo a sus niños y a sus pobres y continuar las denuncias, que son las tareas que ahora Dios le ha puesto en su mano.

09 diciembre, 2004

¿ TRÁFICO DE NIÑOS Y DE ÓRGANOS EN NAMPULA, MOZAMBIQUE?

¿ TRÁFICO DE NIÑOS Y DE ÓRGANOS EN NAMPULA, MOZAMBIQUE?

fuente: http://ccparagon.pangea.org/mundoabierto/Mozambique.htm


Mapa de Nampula y alrededores

El jueves, día 9 de diciembre, las CCP fuimos invitadas por el Comité Oscar Romero a asistir a la entrega del Primer Premio Oscar Romero a dos monjas aragonesas (María del Carmen y Palmira Calvo, turolenses), del monasterio Mater Dei de Nampula (Mozambique), de la Comunidad de Siervas de María, otorgado por la denuncia del posible tráfico de órganos y de niños y niñas adolescentes en Nampula. El premio fue recogido por la hermana María Juliana (Maria del Carmen), priora de esa comunidad

Las dos monjas fueron a Mozambique en 1973, estableciéndose en Nampula, inicialmente en un terreno que les cedió una comunidad de combonianos, y con posterioridad en un monasterio -nacionalizado al obispado- que les cedió el gobierno. Desde entonces, tras diversos aconteceres políticos difíciles como la guerra por la independencia del país y la llegada del comunismo, vienen desarrollando sus tareas de contemplación -comunidad contemplativa, con las puertas abiertas a todos- y acompañamiento a las comunidades cristianas que han ido surgiendo (“iglesia viva, ministerial, las y los laicos asumen todo, menos la misa”), formación de monjas, trabajo en el campo y en los poblados cercanos, atención a pobres, enfermos, refugiados, viudas... y fundamentalmente acogida de niños y niñas huérfanos, más de 60 en el monasterio, además de atención a los meninos da rua que viven en las proximidades de la catedral de Nampula.

En estos momentos son 28 las monjas, tres españolas y el resto mozambiqueñas, además de una laica consagrada brasileña (Elilda dos Santos), que viven en el monasterio Mater Dei. Todas sus instalaciones son modestas, y las van construyendo entre todos: los muros del convento son de cañas del río, el edificio para acogida a los niños y niñas huérfanos es de adobe, la sala de la comunidad la constituye la sombra de los árboles..... Se financian con el cultivo de los campos que tienen en las aproximadamente 70 hectáreas que ocupa la finca así como con las ayudas que les proporcionan los vecinos. El monasterio se encuentra a unos 10 km de Nampula (300.000 habitantes), entre campos, minas de piedras preciosas y montañas, próximo a un aeródromo, y sus únicos vecinos son los poblados nativos, la comunidad comboniana y una finca donde viven una pareja de blancos (danesa e irlandés).

Esta “idílica misión” se ha convertido en una pesadilla desde 1996, pero especialmente desde el 2002. En el país, el último año y medio han sido denunciadas, casi siempre por los padres, más de 50 desapariciones de adolescentes de entre 12 y 15 años; durante el 2002 las monjas echaron de menos a unos 65 meninos de la rua, de los 80 que ellas alimentaban una vez al día y que ahora han desaparecido; los niños que quedan les dicen que “vino un señor, les propuso darles algo…, se fueron con él... “ y ya no han vuelto a verlos.

El 12 de octubre del 2002 un suceso conmovió a la comunidad religiosa y a toda la ciudad. Una niña de 12 años, Salima Iburano, estudiante en una escuela local, iba junto a una prima al centro de Nampula a vender bananas al mercado. Dos jóvenes negros se les acercaron y les ofrecieron comprar la fruta siempre y cuando las acompañasen a buscar el dinero. Salima fue con ellos y su prima no; nunca la volvieron a ver viva, ya que su cuerpo apareció al día siguiente, sin ojos, corazón ni riñones. A pesar de la denuncia, la policía se limitó a enterrar el cuerpo.

En febrero del 2003 aparecieron dos cadáveres en las inmediaciones del aeródromo, sin ojos ni órganos internos. En junio y julio encontraron restos de sangre en dos terrenos distintos, también en el camino que va hacia el monasterio, junto a unos libros escolares y ropa íntima femenina….También se habla de que hay casas donde se esconde a niños y niñas hasta trasladarlos a otros lugares.... El 15 de julio un joven, Dionisio Da Silva quiso vender a un menor, Félix Mario, por unos 3200 euros a los vecinos blancos; al darse cuenta de la noticia, los trabajadores de los “vecinos blancos” lo llevaron al monasterio y, todos juntos, a la policía. ¿Qué hizo la policía?.... Esto abrió los ojos a Elilda y a la hermana Juliana.

Con un coraje asombroso y un trabajo metódico, las Siervas de María fueron recopilando datos y denunciando la situación a los estamentos oficiales del país, a la Organización de Derechos Humanos, a Amnistía Internacional.... y a la jerarquía eclesial. Ellas sospechan que algo tendrán que ver esos vecinos blancos, instalados hace poco tiempo en la zona -unas 300 hectáreas de terreno- con intención de poner una granja de pollos que hoy no existe, porque han visto coches y avionetas volando por la noche en una zona abandonada del aeródromo, contigüa a la supuesta granja. La situación del convento -entre la finca donde son conducidas las víctimas y el aeródromo donde presuntamente se trasladan de noche las cajas con los órganos para sacarlos del país- les habría permitido reunir información sobre estos crímenes.Como era de esperar, las monjas han sido amenazadas y por el momento han escapado a varios intentos de agresión. Doraci Edinger, misionera luterana en Nampula, quien también había denunciado tráfico de órganos relacionados con niños, fue asesinada brutalmente a martillazos el 23 de febrero del 2003 en su propia casa; y Elilda, ha abandonado en mayo el país por no poder soportar el acoso y la persecución a la que ha sido sometida.

Sus denuncias están siendo investigadas por fín por la Procuraduría General de la República, cuyo máximo representante ha reconocido recientemente que existen indicios que parecen demostrar la existencia de tráfico de niños y de órganos en Mozambique (la primera vez que se pronunció al respecto dijo lo contrario). Las monjas acudieron directamente a él, tras comprobar que la policía no les ofrecía confianza suficiente (existe una gran corrupción por todo el país). También la jerarquía católica les apoya en su lucha; el arzobispo de Nampula ha emitido varios comunicados en los que denuncia la situación y pide que se investiguen los hechos.

La propia hermana Juliana contestó durante una hora a las preguntas del Parlamento Italiano respecto al tema. Diputados portugueses también han denunciado los hechos en el Parlamento Europeo, quien, tras las reuniones pertinentes, aprobó la concesión de una ayuda de 10.000 euros a Mozambique para potenciar la investigación policial y judicial. En España se han escrito varios artículos en periódicos (El País, El Mundo… ) y se han emitido algunos reportajes televisivos (TVE, TV5……).

Por supuesto, hay mucha gente que duda de sus palabras, que dice que no es posible utilizar los órganos para trasplante en esa situación tan precaria de medios y que lo único que quieren las monjas es “la tierra de sus vecinos blancos” o darse publicidad. Lo único cierto es que los niños y niñas ya no están vivos, el para qué hayan servido sus cuerpos o sus órganos (prostitución, cosmética, ceremonias satánicas…..) no importa.

A pesar de todo, los asesinatos y desapariciones aún no han sido resueltos. Por el momento, el único juicio que se ha celebrado es el del joven Dionisio Da Silva, acusado de intento de venta del menor Félix Mario, y condenado a 7 años de cárcel. Quedan pendientes todavía por juzgar varias denuncias, pero .... ¿Qué podemos hacer desde aquí? Lo más urgente, informarnos para conocer la situación con más detalle. Para ello se pueden consultar varias web ((www.hazteoir.org; www.meninosdenampula.org, www.eltestigofiel.com)), donde se pueden descargar diversos documentos y artículos de prensa. Además, se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para ir remitiendo periódicamente a las autoridades del país, que podéis obtener en la primera web.

Si hubiéseis estado allí, habríais comprobado que, por encima del dolor, la hermana Juliana irradiaba dulzura, alegría interior y sonrisas. Con qué paz contaba los hechos, con esa paz que sólo viene de su fuerte creencia en Dios, de su forma de ver la contemplación –mirar el mundo con los ojos de Dios, en sus palabras- y cómo manifestaba su firme decisión de volver allí en breve y seguir atendiendo a sus niños y a sus pobres y continuar las denuncias, que son las tareas que ahora Dios le ha puesto en su mano.

06 diciembre, 2004

Los nuevos negocios internacionales: Trata de personas y óvulos en Colombia

Al lado de la trata de hombres, mujeres y niños/as, está apareciendo en el país el tráfico de óvulos para la venta.

Entre 45 mil y 50 mil mujeres, hombres y niños colombianos ejercen la prostitución en el mundo, según informaciones del ‘Departamento Administrativo de Seguridad’ (DAS). En Colombia las redes de ese tráfico han llevado a ejercer ese oficio a ciudadanos de este país en América Latina, Europa y Asia. Según la misma fuente, en España se considera que hay cerca de ocho mil mujeres colombianas dedicadas a la prostitución de manera forzada.

En los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, en el centro oeste de Colombia, es en donde se registran más casos y denuncias sobre este delito. Después de dichos departamentos, los más afectados según las estadísticas de 2003 son el Valle del Cauca (suroeste) y Antioquia (noroeste), seguidos por Bogotá.

Según investigaciones del 'grupo Humanitas' de la Policía, los traficantes son, en su mayoría, proxenetas reconocidos en las principales ciudades del país que reclutan mujeres entre 14 y 34 años de edad, necesitadas de dinero.

Entre las nuevas formas de trata que han aparecido en el país, hay también el tráfico de óvulos. Según una noticia reportada en El Colombiano (29 de julio de 2003), "cientos de mujeres colombianas se enfrentan, a diario, a la promesa de una remuneración económica por dejarse extraer los óvulos". Así que al mercado negro del tráfico de órganos se suma la comercialización de las células sexuales femeninas. Según los reportes de algunas víctimas, hay quienes reciben ofertas de hasta cinco millones de pesos por permitir la extracción de sus óvulos en el país mismo; a otras se le propone de viajar a destinos tan lejanos como Japón, pero luego del procedimiento son obligadas a la prostitución.

Fuente: Agencias
Fonte:
Redazione 'Terrelibere'

30 noviembre, 2004

Día de No Violencia contra mujeres marcado por muertes en Ciudad Juárez

Día de No Violencia contra mujeres marcado por muertes en Ciudad Juárez
- Tuesday, November 25, 2003 hora 21:44


Un grupo de niños pasa entre de diez cruces que recuerdan a igual cantidad de mujeres encontradas muertas entre 1998 y 2000 en Ciudad Juárez. (Foto: AFP)


AFP
MÉXICO, 25 nov. - México conmemorará de forma particular hoy el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, una fecha discreta en el calendario de Naciones Unidas pero que en Ciudad Juárez suscita especial relevancia tras la muerte de centenares de jóvenes en los últimos diez años.

Al menos un centenar de madres y activistas de Ciudad Juárez y Chihuahua, pertenecientes a diversas Organizaciones No Gubernamentales, han convocado marchas en esta ciudad fronteriza con Estados Unidos, en la capital mexicana y en otros países para recordar las 326 mujeres asesinadas desde 1993, contabilizadas por las autoridades, o las más de 370 que cita Amnistía Internacional (AI).

“Hablaremos con el presidente Fox y le insistiremos en que la impunidad prevalece, necesitamos que desde el más alto nivel nos responda el gobierno”, dijo Alma Valverde, líder de la organización “Mujeres de Negro”.

Alrededor de 30 personas, la mayoría madres de las llamadas “Muertas de Juárez”, se reunieron en la ciudad de México con el secretario de Gobernación (Interior), Santiago Creel, y con la Comisionada para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez, Guadalupe Morfín.

El caso de las “Muertas de Ciudad Juárez” ha provocado la atención internacional sobre esta localidad a 1 mil 800 kilómetros al noroeste de Ciudad de México.

En la capital, el grupo más numeroso de madres tiene previsto marchar hasta la residencia presidencial, señalaron las organizaciones “Justicia para Nuestras Hijas” y “Mujeres de Negro”.

326 asesinatos, un sentenciado
Diez años después de que apareciera el primer cadáver en un descampado de esta ciudad, en enero de 1993, solamente hay un sentenciado en firme, un ciudadano egipcio, Abdel Latif Sharif, acusado de varios asesinatos y finalmente condenado por el de una joven.

En noviembre de 2001, calificado como el episodio más macabro de la serie de muertes en Ciudad Juárez, aparecieron ocho cadáveres de mujeres en una zona desértica del lugar.

Por esos homicidios, que impactaron a la opinión pública mexicana, fueron detenidos dos chóferes en Ciudad Juárez, uno de ellos falleció en febrero de este año en la cárcel.

No hay más inculpados por los crímenes en serie, aunque la Procuraduría estatal reconoce que hay índices de violencia y abuso sexual similares en 92 de los casos.

El resto, es decir el 72 por ciento de los asesinatos que reconocen las autoridades estatales de Chihuahua, fueron crímenes aislados, sin conexión entre sí, asegura un contrainforme oficial.

Sin embargo, el estudio de la CNDH constata, tras 11 meses de investigación, graves errores y omisiones en las investigaciones de esos más de tres centenares de asesinatos.

Las sospechas de investigadores independientes continúan apuntando, una década después de los primeros crímenes, a una “mano o manos comunes” en al menos 130 de los asesinatos, según cifras de AI.

Durante la reunión con el secretario de Gobernación, los familiares abordaron el tema del tráfico de órganos como una de las hipótesis del móvil de los cientos de asesinatos.

“El tráfico de órganos lo estarían llevando a cabo personas profesionales que han estudiado medicina, de manera que preparan los cuerpos para que se descompongan rápidamente (cuando se les encuentra), se trata de bandas muy bien organizadas”, relató Alma Valverde.

Investigaciones rudimentarias
“El ambiente está muy tenso, porque dicen en la Procuraduría que todos los casos ya están resueltos, algo que rechazamos”, explicó a su vez en Ciudad Juárez, Esther Chávez Cano, directora de un refugio de atención a las víctimas de la violencia, “Casa Amiga”.

Alma Gómez, de “Mujeres de Negro”, acusó que las investigaciones son totalmente rudimentarias, y que al parecer hay detrás un fuerte poder. Gómez asegura que, en lo que va del año, en Chihuahua, capital del estado, han aparecido 7 mujeres asesinadas con las mismas características de violencia extrema.

Las ONG's locales denunciaron la semana pasada una presunta campaña de hostigamiento por parte de las autoridades, y pidieron que continúe el escrutinio internacional, al mismo tiempo que anunciaron manifestaciones en México y actos en Europa y Estados Unidos.

En los últimos meses, una delegación de expertos de Naciones Unidas viajó a Ciudad Juárez a invitación del gobierno federal, así como un grupo de congresistas estadounidenses, que reclamaron el fin de semana pasado que el caso de las “Muertas de Juárez” pase a formar parte de la agenda binacional entre ambos países.

23 noviembre, 2004

El tráfico de órganos, una realidad en Nampula

Las Siervas de María llegaron a Nampula, en Mozambique, para atender y educar a los niños desfavorecidos. Ahora luchan para que las mafias internacionales no maten a estos pequeños ni trafiquen con sus órganos.

La monja turolense Juliana Calvo, de 61 años, se ha propuesto liderar un movimiento internacional para denunciar el tráfico de órganos y seres humanos, tras vivir de cerca, en Mozambique, las dos vertientes de un "submundo degradante o degradado", que, en parte gracias a su valentía, ha pasado del ámbito de la rumorología, los sueños o el cine al de la justicia y la política internacional.

Están en juego su vida y la de sus hermanas de la comunidad, por delatar casos y personas concretas, aunque asegura que "no he abandonado ni abandonaré el país. Estoy dispuesta a morir, no tengo problema".

Hace dos años la hermana Juliana, superiora del monasterio que las Siervas de María tienen desde hace 31 años en Nampula, al norte de Mozambique, conseguía llamar la atención de la prensa internacional y que se pusieran en marcha varios procesos judiciales por tráfico de órganos. Y aunque no confía en los resultados, continúa con su lucha.

En su última visita a Europa, para recibir el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2004, otorgado por los Misioneros Combonianos, ha llevado su denuncia por diversos foros: Salamanca, Valladolid y el Parlamento italiano, entre otros.

Sor Juliana no se amedrenta al emplear expresiones como "carnicería organizada, casas de engorde de niños o trailers cargados de órganos" para describir lo que ha conocido en los últimos años en Nampula, tras seguir los pasos de las mafias organizadas que operan en la zona, muy cerca del centro en el que su congregación se encarga de atender y educar a pequeños desprotegidos.

Cadáveres vacíos
De las primeras desapariciones que se comenzaron a oír de forma esporádica en 1996 se ha pasado a "un continuo goteo de cadáveres vacíos y niños desaparecidos desde 2001".

Sor Juliana ha narrado un ejemplo significativo: "Sólo entre septiembre y diciembre de 2003, la radio de la zona anunció la desaparición de 52 menores, sin contar los casos de las familias que no tienen medios para costear el anuncio y la desaparición de unos cien niños de la calle". Como autores de estos crímenes, la hermana Juliana apunta a mafias internacionales unidas al tráfico de armas y drogas.

El caso de los órganos "es el más lucrativo de todos" y tiene un doble operativo. Por un lado, secuestran a pequeños que viven en la calle o que aun teniendo familia se dedican a la venta ambulante en caminos o carreteras. Por otro, hay nativos que se dejan seducir por las suculentas cifras que ofrecen las mafias.

El precio de un niño, según Sor Juliana, está en torno a los 4.000 euros (unos 80 millones de meticales, la moneda del país). "Los cuerpos más valorados son los de edades comprendidas entre los 12 y 16 años: es frecuente que aparezcan enterrados y con el cuerpo vacío".

Problema internacional
Los traficantes pertenecen a distintas nacionalidades, entre las que destacan "brasileños, sudafricanos, jóvenes nativos y blancos que aún no están muy bien identificados", ha señalado la religiosa, convencida de que "son muchos los países implicados en este tráfico con seres humanos". En este sentido, ha explicado que existen varios corredores. Entre ellos ha resaltado Brasil, Sudáfrica e Israel. Los fines de estos "crímenes organizados y protegidos son diversos, desde la adopción hasta el turismo sexual, pasando por los trasplantes de órganos, las investigaciones científicas y las prácticas de magia o de sectas satánicas".

Los estrictos controles que rigen la donación y el trasplante en muchos países desarrollados, según ha indicado la religiosa, nada tienen que ver con las normas de otros países, en los que a las mafias "no les cuesta nada montar quirófanos, disponer de personal sanitario o utilizar para fines delictivos hospitales o clínicas".

Sus denuncias no responden a oídas, sino que ha asegurado que están basadas en lo que su comunidad ha vivido muy de cerca desde el 2001. Ese año llegó a la zona un matrimonio integrado por un irlandés y una danesa, procedentes de Sudáfrica. "Compraron 300 hectáreas con la excusa de montar algún tipo de industria agroalimentaria, pero enseguida nos dimos cuenta de que ésos no eran los fines. La casa se convirtió en un ir y venir constante de coches y de reuniones nocturnas".

Los terrenos de los nuevos vecinos curiosamente están situados junto a un aeropuerto. "En una de las pistas, que habitualmente no se utiliza, veíamos cómo aterrizaban y despegaban avionetas por la noche. En un principio pensábamos que se trataba de droga. Entregamos las matrículas de los vehículos a la policía, pero no nos hicieron ni caso".

Poco después, y en el terreno de las religiosas, apareció el cadáver de una joven de unos 15 años completamente abierta y vacía. Era el comienzo de una escena que se iba a repetir con frecuencia, siempre con un inconveniente añadido: "La indiferencia de las autoridades políticas y policiales, que se negaban a investigar. Nos acusaban a nosotras de inventar bulos e historias y decían que la gente hablaba mal de los extranjeros para evitar su entrada en el país".

Altas esferas
Ante la indiferencia local, la hermana Juliana y su comunidad iniciaron un movimiento de denuncia ascendiendo de estamento en estamento, hasta llegar a la Presidencia de Derechos Humanos en Mozambique y al Fiscal General del Estado. El resultado hasta el momento ha sido la emisión de un informe oficial en el que el fiscal ha asegurado que "el tráfico de personas y órganos es una realidad, no sólo en Nampula, sino en todo el país".

Además, se han abierto más de diez procesos judiciales, uno de ellos contra el matrimonio vecino de las religiosas.


DIARIO MÉDICO

12 noviembre, 2004

30giorni

MOZAMBIQUE. Niños secuestrados y asesinados para el tráfico internacional de órganos
La matanza de los inocentes

El número de menores de edad que cada año termina en la red de los traficantes de “mercancía humana” en el Continente negro está asumiendo proporciones espantosas y supera en beneficios el tráfico de armas. La denuncia de los religiosos del país africano

por Giovanni Ricciardi

Ha tenido que correr sangre misionera para que se rompiera el velo que cubría la tragedia de Mozambique. Doraci Julita Edinger, de 53 años, misionera de la comunidad evangélica luterana de Brasil, que desde hacía seis años vivía en el país africano, fue bárbaramente asesinada a martillazos el pasado 21 de febrero. Era un destino anunciado. Con las religiosas del monasterio Mater Dei de las Siervas de María había denunciado los casos cada vez más frecuentes de desapariciones de niños y adolescentes en Nampula, en el norte de Mozambique. Donde, desde hace dos años, en el silencio de la prensa internacional e incluso de las Organizaciones No Gubernamentales, tiene lugar una verdadera “matanza de los inocentes”.
Un grupo de niños de la calle huéspedes de la casa de acogida que las religiosas combonianas tienen en Nampula
Los niños de la calle son un fenómeno común de muchos países del Tercer mundo, pero su explotación en este paupérrimo rincón de África está alcanzando dimensiones horribles, sobre todo porque, además de la prostitución y de la esclavitud, hay un tráfico internacional de órganos. La muerte de la religiosa ha impulsado a la “red” misionera de Mozambique a tratar con todos los medios de romper el silencio que hasta hace pocas semanas cubría el caso.
El número de los menores de edad que cada año terminan en la red de los traficantes de “mercancía humana” en África ha llegado a proporciones espantosas y supera en beneficios al mismo tráfico de armas. Y Mozambique, al igual que muchos países del África austral, están en el centro del fenómeno. A partir de 2003 las desapariciones de menores se han multiplicado en Nampula y en las zonas rurales del alrededor. Y, con ellas, el hallazgo de cuerpos mutilados y sin órganos. Es emblemático el caso de Sarima Iburamo, una niña de 12 años desaparecida el 12 de octubre de 2002, cuyo cuerpecito destrozado fue hallado por Rufina Omar, la reina de la tribu de la zona de Nampico, en los alrededores de la ciudad. Pero de desapariciones y tráfico de órganos los misioneros hablaban desde hace tiempo. Doraci Edinger dio la alarma en 2001. Además de la misionera asesinada y de la laica consagrada Elilde dos Santos, brasileña, las religiosas del monasterio Mater Dei han recogido numerosísimos testimonios de secuestros, desapariciones y macabros hallazgos. El padre Claudio Avallone, de la orden de los Siervos de María, cuenta que, desde hace un año, «los niños desaparecidos son más de 120. Sobre todo chicos de la calle que vivían en el mercado, alrededor de la catedral y en otros dos lugares cercanos. A la comida de Navidad, preparada como todos los años por la orden hospitalaria de San Juan de Dios, vinieron sólo 15 muchachos de los 95 que esperábamos». Moisés, pastor evangélico luterano, «el año pasado se ocupaba de más de 150 muchachos de la calle ofreciéndoles comida, vestidos, cuadernos para la escuela: desde enero puede ocuparse sólo de 9».
Son muchas las cosas que el padre Claudio ha visto con sus ojos. «Un anciano señor, Pastola Cocola, me hizo de guía para visitar las tumbas donde están enterrados una mujer, un hombre y dos niños, hallados por la población sin órganos internos. Los cadáveres antes de ser enterrados se quedan pudriendo donde los autores del crimen los arrojan. La población no avisa a la policía porque quien comunica el hallazgo de un cadáver es considerado automáticamente sospechoso y lo interrogan durante días y días: casi una tortura psicológica. He hablado con las religiosas y con muchas personas que han visto cadáveres sin ojos y sin órganos, con padres que aún esperan encontrar a sus hijos desaparecidos».
La policía local archiva estos casos atribuyéndolos a usos tribales y a la brujería. El 13 de septiembre de 2003, la archidiócesis de Nampula envió una denuncia, firmada por el arzobispo Tomé Makhweliha, el rector del Seminario interdiocesano de la ciudad y las religiosas presentes en el territorio, a la Conferencia episcopal de Mozambique y ésta la mandó inmediatamente al presidente de la República Joaquim Chissano. Una denuncia detallada, con nombres y apellidos, ante la cual las autoridades nacionales se demostraron por lo menos desconcertadas. Así que se ha sugerido la hipótesis de que las autoridades eclesiásticas querían instigar a la población contra el gobernador de la provincia de Nampula, que es musulmán.
El hecho es que las religiosas del monasterio Mater Dei acusan abiertamente a un hombre, Gary O’Connor, surafricano de origen irlandés, y a su mujer danesa Tanja Skitte, de ser el coordinador de una red de traficantes que secuestran a los niños y los tiene encerrados hasta el momento del homicidio y de la extirpación. O’Connor, O Branco, el Blanco, como le llama con temor la gente del lugar, expulsado hace años de Zimbabue, es el propietario de una hacienda de trescientas hectáreas lindante con el monasterio de las Siervas de María. Oficialmente es una granja que se dedica a la cría de pollos, pero según las religiosas es sólo una tapadera. Desde una pista privada de la hacienda despegan a menudo aviones con dirección a Suráfrica, país donde se cruzan los caminos de este tipo de tráfico. Las ciudades surafricanas de Durban y Pietermarizburg son los lugares donde se realizan materialmente los trasplantes para todos los que, desde Europa y América, pueden permitirse los gastos para conseguir un órgano de “encargo”. A finales de 2003 la policía surafricana acabó con una red de traficantes de órganos que usaba un hospital privado de Durban, el Saint Augustin Hospital. En este caso los “donantes” de órganos, reclutados en las provincias más pobres de Brasil, se sometían voluntariamente a la extirpación de un riñón por cifras en torno a los tres mil dólares. La organización les pagaba el viaje y servicio, pero al parecer el “mercado” mozambiqueño está más cerca y es menos caro.
Ahora, después de la muerte de la misionera brasileña, se teme por las religiosas presentes en Nampula. De modo que el Consejo permanente de la CIRM, la Conferencia de los Religiosos y de las Religiosas de Mozambique, publicó el pasado 29 de febrero un documento oficial, con el que hace suya la denuncia de las religiosas y solicita la intervención de la comunidad internacional. El documento está firmado por los responsables de las nueve congregaciones presentes en Mozambique.
En cuanto a O’Connor, el surafricano se declara inocente y víctima de una maquinación urdida, según él, por “mandamases” de la Iglesia católica y por las monjas, para quitarle la tierra –como decía antes, el monasterio Mater Dei linda con la hacienda de O’Connor– y sacar dinero.
De izquierda a derecha, sor Angelina Zenti, responsable de las sesenta combonianas que están en Mozambique, sor Juliana, priora del convento Mater Dei de las Siervas de María, y Elilde dos Santos charlando con una joven de Nampula
El fiscal general Madeira, que el 2 de febrero negó públicamente la existencia del tráfico de menores y de órganos, en los últimos días declaró, en cambio, que el tráfico existe, que su gestión está en manos de una red internacional y que se han encontrado niños secuestrados en las ciudades de Nacala y Nampula. Mientras en la prensa internacional, sobre todo portuguesa, pero también española y francesa, la noticia corría –El País se ocupó el 11 de marzo, el día de la matanza de Madrid, pero también Le Monde y la BBC dieron espacio a la noticia–, en Italia los grandes medios de comunicación parecen ignorar el caso. Las únicas excepciones son la investigación publicada por Lorenzo Sani en el periódico Il resto del Carlino y el espacio que el programa de radio “Zapping” le concedió al padre Benito Fusco de los Siervos de María, que está tratando de crear interés en torno al caso y sacudir a la opinión pública internacional. Una campaña que comienza a dar frutos. El ministro de Asuntos Exteriores italiano está haciendo presiones ante el Gobierno de Mozambique para aclarar el caso: los fondos para los proyectos de cooperación y desarrollo han sido congelados. «Nuestro embajador», declaró el ministro Frattini, «ha recibido, personalmente de mí, el mandato de estar constantemente en contacto y de adquirir información constante sobre el desarrollo de las investigaciones, porque el Gobierno italiano no quiere dejar nada por intentar en la exploración que se está haciendo». Y añadió: «No cabe duda de que para aclarar el perfil de esta historia hace falta una investigación seria y detallada. La hemos pedido con fuerza, por vías oficiales, al Gobierno de Mozambique. En una materia tan delicada no puede haber dudas. Si por una parte se dice que las denuncias no están demostradas, que hasta ahora carecen de pruebas, por la otra hemos subrayado que a nosotros esta respuesta no nos basta. Y se lo hemos dicho al fiscal general de Mozambique: los órganos judiciales y de policía del país africano deben dar una prueba convincente y segura de que todo esto no es verdad. No se puede pensar que un caso como este se resuelve pidiendo el tributo de la prueba a quien ha hecho la denuncia».
Una Comisión parlamentaria mozambiqueña estuvo en los últimos días en Nampula para comprobar la consistencia de las acusaciones. Y el 24 de marzo los religiosos de Mozambique llamaron de nuevo la atención sobre el caso, invitando a todos al ayuno para denunciar la “matanza de los inocentes” de Mozambique y de todo el Tercer mundo, en el aniversario del «martirio», dice el documento del CIRM, de monseñor Óscar Romero.


30giorni

ONU

Tráfico de órganos. Según un informe de las Naciones Unidas , se ha confirmado la existencia de este tráfico en Argentina, Brasil , Honduras, Méjico y Perú, en su mayoría con destino a compradores alemanes, suizos e italianos. En Argentina ha habido casos de retirada de córneas de pacientes a los que se les declaro muerte cerebral después de haber falsificado exploraciones cerebrales. El problema parece ser serio en Rusia, debido a los miles de cuerpos no reclamados que van a parar a los depósitos de cadáveres: en 1993 se informo que una compañia de Moscu había extraído 700 órganos importantes, riñones, corazones y pulmones, 1400 hígados, 18.000 timos, 2.000 ojos y mas de 3000 pares de testículos, todos destinados a clientes que pagaban un precio elevado: Importantes hospitales de todo el mundo.

ARGENTINA

INFORME DE LA BBC, CADENA PRESITIGIOSA BRITÁNICA

¿Qué se oculta tras los trasplantes de órganos?
La eminente Dra. Adriana Alicia Baretta expone sobre el controversial asunto del tráfico de órganos y plantea importantes consideraciones.


"El negocio de las partes del cuerpo"

Bruce Harris, BBC, U.K., 1993

En noviembre de 1993 la BBC de Londres emitía un estremecedor informe que mostraba el tráfico de órganos en el mundo. En él se dedicaba casi media hora al caso argentino en esta problemática. Aún cuando algunas de las denuncias dieron lugar a medidas paliativas que se llevaron a cabo con resultados disímiles, los interrogantes continúan vigentes: es más, nos remontan a varios lustros atrás, cuando se produjo la desaparición nunca esclarecida de la Dra. Giubileo mientras se desempeñaba en el ahora tristemente célebre Instituto Psiquiátrico Montes de Oca. A pesar del tiempo transcurrido, ya entonces se intuía que su desaparición estaba ligada al tráfico de órganos.


El “caso argentino” tuvo como uno de sus ejes la investigación llevada adelante en 1992 al entonces director del Montes de Oca, Dr. Florencio Sánchez. El Dr. Sánchez murió poco después en prisión sin decir jamás cual había sido su rol dentro de toda esta locura.

El otro eje está constituido por la investigación al Cadaic (Consejo Asesor de Ablación e Implante de Córdoba) , cuyo director, el Dr. Edgar Enrique Lacombe, fue arrestado, luego dejado en libertad y sigue trabajando. El dice que las irregularidades fueron nada más que errores administrativos.

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