12 noviembre, 2004

Líder en desapariciones

Pero la captura de supuestos responsables de algunas de las 263 muertes hasta ahora, registradas por la Comisión de Derechos Humanos, no es suficiente para frenar las conjeturas.

El gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez, ha insistido que los asesinatos de Ciudad Juárez son un asunto del pasado, pero las desapariciones y los hallazgos de cuerpos continúan.

Para el portavoz de la Fiscalía General de México, Manuel Esparza, "el hecho de que nosotros detengamos a un ladrón de autos o a un narcotraficante no implica que con eso se vaya a detener el robo de vehículos o el tráfico de drogas".

Y a las conjeturas de funcionarios públicos se agregan otra serie de versiones que circulan en todo el país, tales como que las muertes obedecen a rituales satánicos, la filmación de videos pornográficos y la filmación de las muertes, un material conocido como "snuff", que luego se vende a elevados precios.

Las víctimas

Sumado al misterio, existe un factor común entre las víctimas. Las asesinadas vivían en colonias marginales, en casas con paredes de cartón, lámina o madera. Eran mujeres que debían caminar por calles sin electrificación adecuada, solitarias, sin pavimento, entre arenales y basura, entre camiones y automóviles completamente desmantelados.

Los lotes baldíos en los que han sido colocadas cruces y rosas, marcan los cementerios clandestinos en los que han sido arrojados los cuerpos de jóvenes mujeres que fueron violadas, mutiladas, y asesinadas.

Después de una década, aún no se descifra el misterio de los crímenes, aunque según la Fiscalía Especial para la Investigación de Homicidios de Mujeres, hay más de 15 personas detenidas, una de ellas sentenciada a menos de 30 años de cárcel.

La recompensa

Según Victoria Caraveo, presidenta del Instituto Chihuahuense de la Mujer, se teme que se encuentren nuevos cementerios clandestinos.

Caraveo ha observando y documentando los asesinatos de mujeres en Juárez. Lo hacía antes como activista de una organización no gubernamental, lo hace ahora al frente de este organismo de gobierno.
Aunque Caraveo asegura que no ha podido descifrar el mapa de la selección de los cementerios clandestinos, ha podido identificar que nunca son arrojados más de ocho cuerpos. De igual forma, ha observado que los cuerpos son arrojados en los lotes baldíos con ocho metros de distancia aproximadamente.
"Yo en lo personal creo que es una estructura perfectamente establecida, perfectamente planeada, no creo que es una persona, creo que son muchas las personas que lo hacen", comentó Caraveo a diversos medios de comunciación en Ciudad Juárez.

es que tan grandes han sido las consecuencias de estos crímenes que las autoridades policiales de México y Estados Unidos, instalaron un servicio telefónico que permita obtener información para aclarar los asesinatos. Inlcusive, se ofrece una recompensa de $50 mil dólares para todo aquél que logre aportar nuevos datos a la investigación.


Misterio no resuelto

Pero la captura de supuestos responsables de algunas de las 263 muertes hasta ahora, registradas por la Comisión de Derechos Humanos, no es suficiente para frenar las conjeturas.

El gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez, ha insistido que los asesinatos de Ciudad Juárez son un asunto del pasado, pero las desapariciones y los hallazgos de cuerpos continúan.


Para el portavoz de la Fiscalía General de México, Manuel Esparza, "el hecho de que nosotros detengamos a un ladrón de autos o a un narcotraficante no implica que con eso se vaya a detener el robo de vehículos o el tráfico de drogas".

Y a las conjeturas de funcionarios públicos se agregan otra serie de versiones que circulan en todo el país, tales como que las muertes obedecen a rituales satánicos, la filmación de videos pornográficos y la filmación de las muertes, un material conocido como "snuff", que luego se vende a elevados precios.

Las víctimas

Sumado al misterio, existe un factor común entre las víctimas. Las asesinadas vivían en colonias marginales, en casas con paredes de cartón, lámina o madera. Eran mujeres que debían caminar por calles sin electrificación adecuada, solitarias, sin pavimento, entre arenales y basura, entre camiones y automóviles completamente desmantelados.

Los lotes baldíos en los que han sido colocadas cruces y rosas, marcan los cementerios clandestinos en los que han sido arrojados los cuerpos de jóvenes mujeres que fueron violadas, mutiladas, y asesinadas.

Después de una década, aún no se descifra el misterio de los crímenes, aunque según la Fiscalía Especial para la Investigación de Homicidios de Mujeres, hay más de 15 personas detenidas, una de ellas sentenciada a menos de 30 años de cárcel.

¿Tráfico en Ciudad Juárez?

Ciudad Juárez: Investigarán relación entre tráfico de órganos y crímenes de mujeres




(Mujereshoy) La Fiscalía General de México persiste en la investigación sobre el tráfico de órganos como posible causa de los crímenes en Ciudad Juárez, donde en la última década han sido asesinadas alrededor de 300 mujeres.

Así lo manifestó el titular de la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía), José Luis Santiago Vasconcelos, al responder a las críticas del ''ombudsman'' mexicano, José Luis Soberanes, informó la prensa local.

Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en declaraciones al diario La Jornada, califica de ''broma'' que la PGR asumiera la investigación de algunos homicidios de mujeres.

La mayor parte de las investigaciones por estos homicidios corresponden a las autoridades estatales de Chihuahua -donde se encuentra Ciudad Juárez-, al considerarse que no se trata de delitos de fuero federal, que son los que investiga la PGR.

''El quid del asunto es que exista voluntad política para resolver los crímenes'', dijo Soberanes, quien reconoció que ''todos llegamos tarde a Ciudad Juárez''.

A fines de año, la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentará su segunda recomendación sobre este caso, en la que denunciará la descoordinación de las indagaciones, la falta de sistematización de los datos y la ''irresponsable danza de números'' sobre la cantidad real de muertes.

El subprocurador Santiago Vasconcelos dijo que la investigación por tráfico de órganos y delincuencia organizada ''sigue abierta'' y que espera ''tener pronto algunos resultados''.

La PGR asumió la investigación de 14 asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez después de que en marzo se recibiera una denuncia de que podrían estar implicadas bandas dedicadas al tráfico de órganos, considerado un delito federal.

Aunque inicialmente fueron detenidas tres personas, en julio pasado quedaron libres dos y sólo se procesó a Miguel Angel Vázquez, quien había aportado los datos al respecto, por entregar información falsa y mentir.

''El sujeto habló de una organización de la que formaba parte y la investigación concluyó que ese grupo no existía y que él había mentido'', explicó Vasconcelos.

Según datos no oficiales, alrededor de 300 mujeres, en su mayoría jóvenes estudiantes o trabajadoras de industrias maquiladoras (de ensamblaje), han sido asesinadas desde 1993 en Ciudad Juárez.

Ante la gravedad de la situación, en 1998 se creó una Fiscalía especial para investigar los crímenes, y el presidente del país, Vicente Fox, anunció el lunes pasado que nombrará un comisionado ''para coordinar los esfuerzos del gobierno para solucionar este problema''.

Vasconcelos dejó claro que el comisionado no podrá interferir en las indagaciones e hizo hincapié en que los fiscales tienen ''autonomía técnica''.

''Todos los fiscales somos autónomos en las facultades de investigación, ni el presidente de la República, ni el de la Suprema Corte, ni el procurador general pueden ordenar al ministerio público qué hacer o no'', recalcó Vasconcelos.

NACALA

NACALA

No que toca ao tráfico de menores, Joaquim Madeira confirmou terem sido detectados locais na província de Nampula onde se guardariam crianças que seriam depois transportadas para outros sítios, nomeadamente por via marítima. «Encontrámos zonas onde eram guardadas crianças, numa cidade perto de Nacala, embora seja uma situação que não posso revelar já. Mas estou convicto de que há fortes indícios de tráfico de menores, as pistas devem ser seguidas».


De acordo com o procurador, os locais eram vigiados por guardas, «que serão interrogados, podendo haver algumas detenções». Madeira vai mais longe e coloca mesmo a hipótese de «haver uma rede que envolva pessoas de fora. Pelo menos é aquilo que nos é dado a perceber. Temos relatos de crianças que nos dizem que foram levadas para Nacala para partir em barcos, certamente que não era para Maputo», refere. E é neste sentido que admite também solicitar ajuda internacional, «não numa fase preliminar, porque que esta deve ser feita a nível local, mas mais para a frente, se tivermos que coordenar a detenção de alguém que envolva a Interpol. Aí, há que accionar todas as convenções de crime transnacional.»

Hoje, o magistrado encontra-se com o seu homólogo sul-africano, aproveitando uma reunião de outro âmbito para discutir a questão do tráfico. «Há situações que podem começar cá e terminar lá e isso preocupa-nos. Há tempos tivemos o caso de uma criança que desapareceu de Maputo e foi encontrada na África do Sul.» Joaquim Madeira deixou ainda claro que a acusação sobre o tráfico de menores, surgida na sequência das denúncias da missionária brasileira Elilda dos Santos, não envolve só o casal sul-africano de Nampula, Gerry e Tania O'Connor, sendo «bem mais abrangente». Aliás, «o que sustenta este processo são casos que têm maior substância do que os imputados ao casal», garante. «O tráfico não é uma prática generalizada em Moçambique, é uma questão mundial».

Tráfico pode envolver «gente de fora»

PNN - agencianoticias.com

DIÁRIO DE NOTÍCIAS – 16.03.2004

Tráfico pode envolver «gente de fora»

ANA MAFALDA INÁCIO (textos) RODRIGO CABRITA (fotos
O procurador-geral da República de Moçambique está convicto da existência de fortes indícios de tráfico de menores no país e coloca mesmo a hipótese de haver uma rede a operar que envolve pessoas de fora. «O tráfico não se faz de Moçambique para Moçambique», comentou ontem ao DN, admitindo a realização de mais interrogatórios e até de detenções.

Quanto a tráfico de órgãos, Joaquim Madeira ressalva estarmos perante duas situações distintas e relembra que o relatório elaborado com base na exumação de quatro corpos em Nampula não revelou qualquer indício neste aspecto. No entanto, é peremptório: «pelo facto de poder haver corpos mutilados não quer dizer que haja tráfico. Temos exemplos de mutilações usadas para feitiçaria. Mutilar não é traficar. O tráfico será uma situação posterior». Um e outro caso estão a ser investigados por uma equipa da unidade anti-corrupção da procuradoria, que deverá ser reforçada com um sociólogo e um antropólogo.

Ontem, o procurador recebeu a informação de que foram descobertas em Nampula «mais duas campas, na zona do aeroporto, cujos corpos poderão vir a merecer exumação para uma investigação cabal». Para Joaquim Madeira, tal é sinal de que se está a trabalhar e as investigações irão demorar o tempo necessário, «não se colocando de parte todos os casos que possam a vir ser investigados».

Comissão parlamentar moçambicana chega a Nampula

JORNAL DIGITAL

Alegado tráfico de órgãos humanos

Comissão parlamentar moçambicana chega a Nampula para investigar denúncias

2004-03-15 14:36:05

Maputo - Para investigar as denúncias sobre o alegado tráfico de órgãos humanos em Moçambique, chegou esta segunda-feira à província de Nampula uma delegação parlamentar de deputados moçambicanos, que permanecerá no território durante duas semanas.


A deslocação surge depois do líder da oposição, Afonso Dlhakama, ter proposto ao Parlamento moçambicano a criação de uma comissão conjunta para investigar o alegado tráfico de órgãos, que classificou de «tragédia nacional».

A delegação pretende falar com o casal de estrangeiros oriundo do vizinho do Zimbabué, que há cerca de um mês enviou uma carta à Assembleia da República (AR) a pedir protecção à «honra e dignidade» do seu bom nome, disse à RDP/África o deputado Rui de Sousa, da Resistência Nacional de Moçambique (Renamo).

Em declarações à mesma emissora, o deputado do maior partido da oposição moçambicana adiantou ainda que a comissão, que integra também elementos da Frente de Libertação de Moçambique (Frelimo), deverá reunir-se com o procurador provincial, com as missionárias que têm denunciado o alegado tráfico e com familiares das supostas vítimas.

Há extracção de órgãos para efeitos de feitiçaria

Há extracção de órgãos para efeitos de feitiçaria
2004/03/16

Refere Almerino Manhenje, Ministro do Interior.

O Ministro do Interior, Almerino Manhenje, reconheceu ontem em Maputo, a existência nos últimos tempos, de casos de extracção de órgãos humanos para fins de feitiçaria.

O titular da pasta do Interior, que falava na cerimónia de abertura do curso de subcomité de formação da SARPCCO (Organização dos Chefes da Polícia dos Países da África Austral) que irá decorrer até próxima sexta-feira, sob o tema `violência contra a mulher e criança´, apontou que o nosso país registou recentemente três casos de assassinato, para a extracção de órgãos humanos, alegadamente para fins de feitiçaria, situações que ocorreram nas províncias de Nampula, Sofala e Manica.

Igualmente, de acordo com Almerino Manhenje, têm sido notificados casos de tráfico de menores e mulheres para a vizinha África do Sul, onde as pessoas são usadas na prostituição e no trabalho infantil.

Quanto à situação de tráfico de órgãos humanos e de menores em Nampula, o ministro disse que o assunto ainda está a ser investigado e as conclusões serão tornadas públicas...

fonte: NOTÍCIAS

DEPUTADOS MOÇAMBICANOS VÃO A NAMPULA

2004-03-11 00:00:00
Maria José Morgado diz ser necessário apoio para investigar

O tráfico de órgãos chegou ontem ao Parlamento de Maputo, com o procurador-geral de Moçambique, Joaquim Madeira, a apresentar o balanço do trabalho desenvolvido e a pedir legislação específica. Um grupo de deputados vai deslocar-se depois de amanhã a Nampula, a pedido da Renamo, principal partido da oposição.

Yoav Lemmer (EPA)

oihoiuwaoiuweouweoiuw

A denúncia de tráfico de órgãos está a agitar a população

Joaquim Madeira apresentou o relatório já conhecido sobre as investigações, que até agora não foi conclusivo. O procurador-geral moçambicano criticou o afã dos media relativamente a este caso e pediu que seja criada uma lei que regule o tráfico de crianças, a venda de órgãos humanos de modo a tornar mais eficazes as investigações. A Renamo criticou a falta de independência da procuradoria-geral em relação ao governo e pediu a deslocação de deputados a Nampula, palco de vários raptos de crianças e assassínios, denunciadas pela Congregação Servas de Maria.

O governo português está disponível para colaborar com Maputo na investigação dos alegados casos de tráfico de órgãos naquela região moçambicana. Uma disponibilidade manifestada já pela ministra da Justiça, Celeste Cardona, que afirma não ter ainda recebido nenhum pedido formal por parte das autoridades de Maputo.

Ontem, em entrevista à Rádio Renascença, a procuradora-geral adjunta, Maria José Morgado, tipificou as redes de tráfico de órgãos, as quais, sublinhou, actuam por norma em países pobres, com ligação a países mais ricos. Sem nunca se referir ao caso concreto moçambicano, a magistrada afirma que as investigações deste tipo de crimes são complexas e exigem apoio do poder político

Decenas de niños han desaparecido y han sido mutilados

EL PAIS - Madrid

ANA CARBAJOSA (ENVIADA ESPECIAL) - Nampula

EL PAÍS | Internacional - 11-03-2004




fotografía

Marcelino, de 13 años, sentado delante de su casa en Nampula, cuenta cómo consiguió escapar tras ser secuestrado por unos hombres blancos.
(ANA CARBAJOSA)

"Pasé mucho miedo. Los blancos me querían matar para comerme", dice un niño secuestrado

"Le faltaban un ojo, las manos y tenía el cuerpo abierto en canal. ¡Estaba vacía!", relata un testigo

"Quiero vender a este niño por 80 millones de meticais (3.200 euros) ofreció Dionisio

Marcelino salió de su casa en Nampula (Mozambique) el 6 de enero para ir a bañarse al río. En el camino encontró a dos hombres blancos que le obligaron a subirse a su coche. "Tuve miedo y empecé a correr. Lloraba muy alto. Me cogieron y me metieron en el coche. Me taparon la boca con un pañuelo y me ataron los pies. Hablaban una lengua que yo no comprendía. Entonces llegamos a los bambúes (a las afueras) y me metieron en una habitación oscura", cuenta Marcelino, de 13 años. Él logró escapar. Pero decenas de niños han sido secuestrados, asesinados y mutilados en tres meses en Mozambique en una trama denunciada por monjas españolas.

"Dentro había cuatro niños y una niña que yo no conocía. Pasamos allí mucho rato hasta que aparecieron unos hombres que me habían oído gritar en la carretera. Se pelearon con el guardián de la casa y tiraron abajo tres puertas. Nos soltaron", cuenta hoy Marcelino, el muchacho de 13 años que logró escapar de sus captores. "Pasé mucho miedo. Los blancos me querían matar para comerme", relata en voz baja con la mirada clavada en el suelo.

Ahora Marcelino se refugia en la casa de su tía para que no le encuentre la policía que le amenaza para que no hable de lo sucedido. De poco le sirve. Mientras rememora el rapto, un coche de la policía aparece en las inmediaciones de la casa de su tía. Se para a unos 15 metros y permanece ahí el tiempo suficiente para ser visto. A los pocos minutos se va. No ha vuelto a ver a aquellos blancos, pero dice que si los viera tal vez los reconociera. Tampoco ha vuelto a ver a los otros niños. Aún tiene miedo y por las noches sueña que le secuestran. Ya no se atreve a salir solo. "Ni al río a bañarme. Ahora me lavo en casa". Una precaria construcción de adobe y tejado de paja, similar a las miles, que divididas en barriadas configuran la ciudad. Donde las palmeras y las montañas de basura conviven con unos 200.000 habitantes.

Otros 50 niños, de entre 12 y 15 años, no han tenido la suerte de Marcelino y han desaparecido en Nampula, tierra de la tribu makua, a 2.000 kilómetros al norte de Maputo, en los últimos tres meses. Siete cadáveres han aparecido además en las inmediaciones del convento de las Siervas de María, sin órganos. Tras asistir a varios intentos de rapto de menores, las religiosas (cuatro de ellas españolas) denuncian la existencia de una red internacional de tráfico de órganos con sede en esta ciudad, encabezada por un matrimonio que vive en una finca colindante, que, según las monjas, cuenta con la connivencia de la policía y el Gobierno de la provincia. Las religiosas aseguran que hablar les ha costado más de una amenaza, y ahora temen por su vida.

Las autoridades niegan que exista esa red y fuentes médicas y antropológicas aseguran que la extracción de órganos obedece a la práctica de magia negra en la región. Pero los niños continúan desapareciendo y en Nampula, sus habitantes viven atemorizados ante esta ola de secuestros y asesinatos. La española sor Juliana (María del Carmen Calvo) encabeza junto a la hermana brasileña María Elilda do Santos la guerra sin cuartel declarada al Gobierno, la policía y los sospechosos.

El cuerpo de Salima Iburano, de 12 años, fue uno de los siete que han aparecido sin órganos, según los testigos. Su madre, Mwaziza Francisco, de 29 años, enferma de malaria, recuerda lo sucedido. A su lado, la prima de Salima, Amizinha Osene, de 11 años, que se separó de su prima poco antes de que destrozaran su cuerpo. Desde entonces, apenas se comunica. Mira con ojos tristes y a veces asiente con la cabeza. Mwaziza cuenta lo sucedido. "Salima vendía bananas en el mercado de la Memoria. Ese día salió con su prima a vender. Cuando Salima volvía a casa dos hombres del vecindario le dijeron que le comprarían todas las bananas si les acompañaba. Esa noche no volvió a casa y la buscamos hasta el amanecer". Mwaziza llora y continúa entre lágrimas.

"Al día siguiente una vecina anunció que habían encontrado muerta a una niña que vendía bananas. Supe que era mi hija. Fui a buscarla. La policía me preguntó cómo iba vestida. Llevaba una saya negra. Una blusa roja. Una bolsita con dinerito y unas cuantas bananas en un balde con tapadera. 'Entonces es su hija', me respondieron y me pidieron 250.000 meticais (unos 10 euros) para investigar el caso. No vi el cadáver ya estaba tapado con la capulana (tela que se anudan las mujeres en Mozambique a modo de falda). Pero la reina, como conocen en el barrio a la jefa local sí vio el cuerpo. Fue ella quien la amortajó. Ahora está muy enferma de malaria. Gruesa, medio desnuda y sudorosa habla en la oscura habitación llena de mugre en la que vive. "Estaba tirada en el suelo, junto a la bandeja de bananas. Le faltaba un ojo, la lengua, las manos y tenía el cuerpo abierto en canal. ¡Estaba vacía! Sin tripas y sin el sexo".

En el convento de las Siervas de María, mientras habla la madre de Salima, una monja llega corriendo a avisar a sor Juliana, la madre superiora. Unos hombres vienen a denunciar la desaparición de su sobrina. En la puerta del monasterio dos campesinos cuentan que han perdido a una niña de 14 años, cuando se dirigían al sembrado. Comienza el protocolo habitual: las monjas les acompañan a la radio y les dan dinero para que radien la pérdida. El anuncio cuesta 30.000 meticais (algo más de un euro). El paso siguiente es la denuncia en comisaría. Pero cuando llega el momento los familiares de la desaparecida huyen. Tienen miedo de la policía. Esa rutina se repite cada semana. Así hasta 50.

El redactor jefe de Radio Encuentro es incapaz de dar una estimación del número de anuncios de desapariciones de menores que han emitido en los tres últimos meses. Tampoco tienen una lista con los nombres de los niños. Un listado que la policía les reclama. Las hermanas también dicen tenerla, pero todavía nadie la ha visto.

En la comisaría, de paredes desconchadas, un ventilador alivia el calor sofocante y espanta a los mosquitos portadores de malaria. El subcomandante de la policía de Nampula, Xabier Tocoli, habla: "No hay cuerpos sin órganos. El cuerpo de Salima estaba entero. El de la mujer de los combonianos fue simplemente un aborto clandestino". Y así, repasa una por una las denuncias, negándolas o reduciéndolas a crímenes comunes.

Además de los menores identificados, decenas de niños de la calle han sido también secuestrados en los últimos meses, utilizando como señuelo dinero, azúcar o "una cartera bonita para la escuela", afirma sor Juliana. "En la última cena de Navidad había 20 niños de la calle. El año anterior habían sido 90", afirma e insiste en que el mes de febrero ha sido especialmente abultado el número de desapariciones. Un trabajador social de la zona maneja cifras parecidas. No existe ningún registro de los niños de la calle, ni ninguna estimación de su número y resulta difícil comprobar estas desapariciones.

Juliana no está sola, las 28 monjas del convento (4 españolas y 24 mozambiqueñas hablan con una sola voz). El resto de la comunidad religiosa de Nampula también las apoya hasta el punto de haber escrito una carta dirigida al presidente de Mozambique, Joaquim Chissano, exigiendo una solución al problema.

El goteo de muertes violentas y la aparición de cuerpos mutilados habían despertado las sospechas de las religiosas y de parte de la población desde hace tiempo, de que la pareja de extranjeros vecina de las monjas, el surafricano Gary O'Connor y la danesa Tanja Shytte, conocidos como "los blancos", estaban al frente de la supuesta red de tráfico de órganos. Pero la desconfianza se tornó en acusación directa el pasado 15 de julio cuando un joven llamado Dionisio acudió a la casa de los blancos para vender a un niño. "Quiero vender a este niño por 80 millones de meticais (3.200 euros)", relató el vendedor. La pareja de extranjeros no estaba en casa y los vigilantes de la finca llevaron al criminal al convento para que las monjas tuvieran conocimiento del caso. De ahí fueron hasta la comisaría y hoy el vendedor cumple condena en prisión. Desde entonces, las hermanas oyen avionetas aterrizar en el aeropuerto (también junto al convento) por la noche. Piensan que acuden a recoger los órganos de los muertos.

O'Connor y Shytte, y sus respectivos gobiernos, defienden su inocencia y alegan que su acusación obedece a un antiguo conflicto de tierras. El Gobierno de Nampula concedió hace tres años 300 hectáreas de terreno al joven matrimonio (34 años, ella, y 36, él) para montar una granja de pollos. En él trabajaban desde tiempo inmemorial cerca de mil campesinos que fueron expulsados tras la venta (considerada ilegal por la comisión anticorrupción del Gobierno). Por eso nunca han sido bien vistos en la ciudad, pero desde que las monjas lanzaron la acusación son además temidos y odiados a partes iguales. La mera idea de aproximarse a su finca produce pavor a los nampuleños. Consideran la hacienda de "los blancos" una especie de casa de los horrores.

Shytte, de 34 años, es rubia y muy menuda. Le tiemblan las manos y se le atascan las palabras en la garganta. "Soy inocente, ¿cómo pueden decir que nos comemos a la gente. En misa los curas aconsejan a la gente que no se acerque a nuestra casa. Esto empieza a ser muy grave. Esto sólo tiene que ver con lo de la tierra", asegura tajante en el cibercafé que regenta en el centro de la ciudad.

Su abogado, Marcel Jones Muhahe, explica que la pareja ha sido detenida una única vez el pasado diciembre y tras pasar tres días en prisión salieron en libertad, aunque ahora deben presentarse cada 15 días ante el juez. Los motivos de la detención: tráfico de drogas, ocultación y rapto de menores y supuesto tráfico de órganos. Ahora el proceso está en fase de instrucción y la Fiscalía decidirá esta semana si incoa el juicio. Las autoridades locales desmienten las informaciones de las religiosas y argumentan que los hechos no han sido suficientemente investigados. Es lo que sostiene, el gobernador de la provincia, Abdul Razak, un reputado médico. "No hay ningún cadáver en el que haya evidencia de extracción de órganos. Tampoco ha habido desaparición de menores. Aunque sí hay cuatro detenidos en relación con los intentos de venta de personas. La investigación debe continuar. Pero nos tienen que dar información, datos que no tenemos. Las monjas hablan con la prensa, pero no con nosotros", se queja Razak.

El Gobierno de Maputo envió el mes pasado un equipo a Nampula para investigar el caso. Interrogaron a varias personas y exhumaron cuatro cadáveres. El resultado de las pesquisas lo plasmaron en el "Informe preliminar de la Fiscalía", que no ha dejado satisfecho a casi nadie. Determina que no ha existido extracción de órganos y constata la "continua" desaparición de menores, pero no entra a investigar la materia.

El fiscal jefe de Nampula, Daniel Magula, anuncia que reabrirán el caso. "Las investigaciones siguen adelante. Tanto en el tema de órganos como de desaparición de menores. Pero nosotros y la policía tenemos un serio problema de falta de medios. No tenemos ni siquiera un coche para desplazarnos", reconoce el fiscal, que aún no ha conseguido el dinero suficiente para poder terminar su carrera de Derecho.

Desaparecen niños y aparecen cuerpos in órganos, pero ¿es factible la hipótesis del tráfico de órganos? Varios médicos consultados descartan que en Nampula existan los medios para extirpar órganos para trasplantes. "Extraer un órgano requiere una técnica quirúrgica. Luego se necesita un medio frío para poderlo conservar. En Nampula no se dan las condiciones para hacer eso. Aunque una avioneta transporte los órganos, hace falta un quirófano para la extracción. Los órganos que dicen que faltan (lengua, ojos, genitales) no son trasplantables y además, por las costuras y las secciones se nota cuando un órgano ha sido extirpado para un trasplante. Yo me inclino más porque sea una cuestión de ritos", apunta Gonzalo Martín, cirujano en Mozambique desde hace nueve años. Una posibilidad que cada vez cobra más fuerza a la hora de explicar la aparición de cadáveres mutilados, aunque no da repuesta a las decenas de desapariciones de menores.

Este tipo de ritos que incluyen la antropofagia se realizan en algunas zonas de los países litorales del Índico (Tanzania, Mozambique y África del Sur sobre todo). En Nampula, la mayoría de la población, musulmana, también practica el animismo. "Existe una creencia por la que un hombre que quiere convertirse en líder de su comunidad debe tomar una poción mágica hecha de partes del cuerpo humano. Estas ceremonias se hacen en clubes secretos a los que no puede acceder quien no pertenezca a la comunidad. Nadie reconoce haber participado en una, pero se practican", explica el antopólogo Victor Igreja, que investiga los traumas de la guerra en Mozambique. Durante ese periodo (1977-1992) los líderes guerrilleros pensaban que comer carne humana era una manera de burlar la muerte y de inmunizarse ante los disparos del enemigo. Igreja también habla de los Gamba, curanderos del centro del país, que durante su formación deben ingerir órganos humanos y raspaduras de huesos, que mezclan con harina.

Aibua Ussene es un curandero de Nampula que se trasladó a Maputo ante la creciente demanda de pacientes capitalinos (la medicina tradicional es el único acceso al sistema de salud para el 60% de la población del país, según fuentes del Ministerio de Salud). "Cura las dolencias: gonorrea, dolor de columna, malos espíritus. No curamos sida. Sólo reducimos los dolores", reza un tablón a la entrada de la consulta en un barrio mísero de la periferia de Maputo. Dentro, sentado en una esterilla, el curandero se rodea de sus útiles de trabajo: cáscaras, cortezas, mejunjes, ungüentos, pelo de animales, cuernos, cetros, velas y un ejemplar del Corán. Cura mediante la impresión de suras del Corán con sangre de gallina, mezclada con azafrán. También receta baños en sangre de cabrito.

Ussene asegura que no utiliza partes del cuerpo en sus ritos, pero no duda de que los sucesos de Nampula son obra de feticheros (a diferencia de los curanderos echan mal de ojo). La gente con dinero acude a ellos para tener más y ser respetados en la comunidad. El fetichero les ordena matar a alguien de su familia y extraerles el hígado o el corazón. "Cuando hacen sus sesiones también comen partes de personas para fortalecerse".

Hay antecedentes de tráfico y de mutilaciones de cuerpos en la zona y en todo el país. En octubre del año pasado un grupo de individuos le extirparon el pene y los testículos a un menor de nueve años en Manica. La foto del menor, desnudo y mutilado aparece de nuevos estos días en la prensa. Días antes, en Chimoio, un menor había sido encontrado sin corazón. Unos mil niños y niñas son reclutados al año en Mozambique, de acuerdo con un estudio de la Organización Internacional de las Migraciones publicado en 2003.

También el año pasado, el Ministerio del Interior de Mozambique organizó un seminario para tratar el problema del tráfico de menores. Según los datos aportados en aquel encuentro es en las zonas rurales donde más casos se dan y la mayoría de lo menores raptados se ven obligados a trabajar en prostíbulo o son víctimas de canibalismo. En total, 1,2 millones de niños son vendidos al año en todo el mundo, siendo los países africanos los mayores proveedores, según Unicef.

La Liga de Derechos Humanos de Mozambique fue la que interpuso la demanda ante la justicia a petición de las monjas. Su presidenta, Alice Mabota, certifica que hay tráfico de menores en el país, a su juicio destinados a redes internacionales de prostitución y de trabajos forzados con sede y escala en Suráfrica, vía Brasil. También asegura que hay extracción de órganos, aunque no descarta que puedan ser utilizados para prácticas rituales. Y ante esto "la policía no hace nada. El trabajo de la policía de Nampula es inexistente. La policía protege a los traficantes". La conversación con Mabota se interrumpe, el fiscal general llama y avisa de que ha aparecido un adolescente con la cabeza cortada en los alrededores de Maputo. Mabota sale corriendo.