Há extracção de órgãos para efeitos de feitiçaria
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| Refere Almerino Manhenje, Ministro do Interior. | |
O Ministro do Interior, Almerino Manhenje, reconheceu ontem em Maputo, a existência nos últimos tempos, de casos de extracção de órgãos humanos para fins de feitiçaria.
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| fonte: NOTÍCIAS |
12 noviembre, 2004
Há extracção de órgãos para efeitos de feitiçaria
DEPUTADOS MOÇAMBICANOS VÃO A NAMPULA
| 2004-03-11 00:00:00 | |||
| O tráfico de órgãos chegou ontem ao Parlamento de Maputo, com o procurador-geral de Moçambique, Joaquim Madeira, a apresentar o balanço do trabalho desenvolvido e a pedir legislação específica. Um grupo de deputados vai deslocar-se depois de amanhã a Nampula, a pedido da Renamo, principal partido da oposição.
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Joaquim Madeira apresentou o relatório já conhecido sobre as investigações, que até agora não foi conclusivo. O procurador-geral moçambicano criticou o afã dos media relativamente a este caso e pediu que seja criada uma lei que regule o tráfico de crianças, a venda de órgãos humanos de modo a tornar mais eficazes as investigações. A Renamo criticou a falta de independência da procuradoria-geral em relação ao governo e pediu a deslocação de deputados a Nampula, palco de vários raptos de crianças e assassínios, denunciadas pela Congregação Servas de Maria. |
Decenas de niños han desaparecido y han sido mutilados
EL PAIS - Madrid
| | ANA CARBAJOSA (ENVIADA ESPECIAL) - Nampula |
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| EL PAÍS | Internacional - 11-03-2004 | |
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Marcelino salió de su casa en Nampula (Mozambique) el 6 de enero para ir a bañarse al río. En el camino encontró a dos hombres blancos que le obligaron a subirse a su coche. "Tuve miedo y empecé a correr. Lloraba muy alto. Me cogieron y me metieron en el coche. Me taparon la boca con un pañuelo y me ataron los pies. Hablaban una lengua que yo no comprendía. Entonces llegamos a los bambúes (a las afueras) y me metieron en una habitación oscura", cuenta Marcelino, de 13 años. Él logró escapar. Pero decenas de niños han sido secuestrados, asesinados y mutilados en tres meses en Mozambique en una trama denunciada por monjas españolas. "Dentro había cuatro niños y una niña que yo no conocía. Pasamos allí mucho rato hasta que aparecieron unos hombres que me habían oído gritar en la carretera. Se pelearon con el guardián de la casa y tiraron abajo tres puertas. Nos soltaron", cuenta hoy Marcelino, el muchacho de 13 años que logró escapar de sus captores. "Pasé mucho miedo. Los blancos me querían matar para comerme", relata en voz baja con la mirada clavada en el suelo. Ahora Marcelino se refugia en la casa de su tía para que no le encuentre la policía que le amenaza para que no hable de lo sucedido. De poco le sirve. Mientras rememora el rapto, un coche de la policía aparece en las inmediaciones de la casa de su tía. Se para a unos 15 metros y permanece ahí el tiempo suficiente para ser visto. A los pocos minutos se va. No ha vuelto a ver a aquellos blancos, pero dice que si los viera tal vez los reconociera. Tampoco ha vuelto a ver a los otros niños. Aún tiene miedo y por las noches sueña que le secuestran. Ya no se atreve a salir solo. "Ni al río a bañarme. Ahora me lavo en casa". Una precaria construcción de adobe y tejado de paja, similar a las miles, que divididas en barriadas configuran la ciudad. Donde las palmeras y las montañas de basura conviven con unos 200.000 habitantes. Otros 50 niños, de entre 12 y 15 años, no han tenido la suerte de Marcelino y han desaparecido en Nampula, tierra de la tribu makua, a 2.000 kilómetros al norte de Maputo, en los últimos tres meses. Siete cadáveres han aparecido además en las inmediaciones del convento de las Siervas de María, sin órganos. Tras asistir a varios intentos de rapto de menores, las religiosas (cuatro de ellas españolas) denuncian la existencia de una red internacional de tráfico de órganos con sede en esta ciudad, encabezada por un matrimonio que vive en una finca colindante, que, según las monjas, cuenta con la connivencia de la policía y el Gobierno de la provincia. Las religiosas aseguran que hablar les ha costado más de una amenaza, y ahora temen por su vida. Las autoridades niegan que exista esa red y fuentes médicas y antropológicas aseguran que la extracción de órganos obedece a la práctica de magia negra en la región. Pero los niños continúan desapareciendo y en Nampula, sus habitantes viven atemorizados ante esta ola de secuestros y asesinatos. La española sor Juliana (María del Carmen Calvo) encabeza junto a la hermana brasileña María Elilda do Santos la guerra sin cuartel declarada al Gobierno, la policía y los sospechosos. El cuerpo de Salima Iburano, de 12 años, fue uno de los siete que han aparecido sin órganos, según los testigos. Su madre, Mwaziza Francisco, de 29 años, enferma de malaria, recuerda lo sucedido. A su lado, la prima de Salima, Amizinha Osene, de 11 años, que se separó de su prima poco antes de que destrozaran su cuerpo. Desde entonces, apenas se comunica. Mira con ojos tristes y a veces asiente con la cabeza. Mwaziza cuenta lo sucedido. "Salima vendía bananas en el mercado de la Memoria. Ese día salió con su prima a vender. Cuando Salima volvía a casa dos hombres del vecindario le dijeron que le comprarían todas las bananas si les acompañaba. Esa noche no volvió a casa y la buscamos hasta el amanecer". Mwaziza llora y continúa entre lágrimas. "Al día siguiente una vecina anunció que habían encontrado muerta a una niña que vendía bananas. Supe que era mi hija. Fui a buscarla. La policía me preguntó cómo iba vestida. Llevaba una saya negra. Una blusa roja. Una bolsita con dinerito y unas cuantas bananas en un balde con tapadera. 'Entonces es su hija', me respondieron y me pidieron 250.000 meticais (unos 10 euros) para investigar el caso. No vi el cadáver ya estaba tapado con la capulana (tela que se anudan las mujeres en Mozambique a modo de falda). Pero la reina, como conocen en el barrio a la jefa local sí vio el cuerpo. Fue ella quien la amortajó. Ahora está muy enferma de malaria. Gruesa, medio desnuda y sudorosa habla en la oscura habitación llena de mugre en la que vive. "Estaba tirada en el suelo, junto a la bandeja de bananas. Le faltaba un ojo, la lengua, las manos y tenía el cuerpo abierto en canal. ¡Estaba vacía! Sin tripas y sin el sexo". En el convento de las Siervas de María, mientras habla la madre de Salima, una monja llega corriendo a avisar a sor Juliana, la madre superiora. Unos hombres vienen a denunciar la desaparición de su sobrina. En la puerta del monasterio dos campesinos cuentan que han perdido a una niña de 14 años, cuando se dirigían al sembrado. Comienza el protocolo habitual: las monjas les acompañan a la radio y les dan dinero para que radien la pérdida. El anuncio cuesta 30.000 meticais (algo más de un euro). El paso siguiente es la denuncia en comisaría. Pero cuando llega el momento los familiares de la desaparecida huyen. Tienen miedo de la policía. Esa rutina se repite cada semana. Así hasta 50. El redactor jefe de Radio Encuentro es incapaz de dar una estimación del número de anuncios de desapariciones de menores que han emitido en los tres últimos meses. Tampoco tienen una lista con los nombres de los niños. Un listado que la policía les reclama. Las hermanas también dicen tenerla, pero todavía nadie la ha visto. En la comisaría, de paredes desconchadas, un ventilador alivia el calor sofocante y espanta a los mosquitos portadores de malaria. El subcomandante de la policía de Nampula, Xabier Tocoli, habla: "No hay cuerpos sin órganos. El cuerpo de Salima estaba entero. El de la mujer de los combonianos fue simplemente un aborto clandestino". Y así, repasa una por una las denuncias, negándolas o reduciéndolas a crímenes comunes. Además de los menores identificados, decenas de niños de la calle han sido también secuestrados en los últimos meses, utilizando como señuelo dinero, azúcar o "una cartera bonita para la escuela", afirma sor Juliana. "En la última cena de Navidad había 20 niños de la calle. El año anterior habían sido 90", afirma e insiste en que el mes de febrero ha sido especialmente abultado el número de desapariciones. Un trabajador social de la zona maneja cifras parecidas. No existe ningún registro de los niños de la calle, ni ninguna estimación de su número y resulta difícil comprobar estas desapariciones. Juliana no está sola, las 28 monjas del convento (4 españolas y 24 mozambiqueñas hablan con una sola voz). El resto de la comunidad religiosa de Nampula también las apoya hasta el punto de haber escrito una carta dirigida al presidente de Mozambique, Joaquim Chissano, exigiendo una solución al problema. El goteo de muertes violentas y la aparición de cuerpos mutilados habían despertado las sospechas de las religiosas y de parte de la población desde hace tiempo, de que la pareja de extranjeros vecina de las monjas, el surafricano Gary O'Connor y la danesa Tanja Shytte, conocidos como "los blancos", estaban al frente de la supuesta red de tráfico de órganos. Pero la desconfianza se tornó en acusación directa el pasado 15 de julio cuando un joven llamado Dionisio acudió a la casa de los blancos para vender a un niño. "Quiero vender a este niño por 80 millones de meticais (3.200 euros)", relató el vendedor. La pareja de extranjeros no estaba en casa y los vigilantes de la finca llevaron al criminal al convento para que las monjas tuvieran conocimiento del caso. De ahí fueron hasta la comisaría y hoy el vendedor cumple condena en prisión. Desde entonces, las hermanas oyen avionetas aterrizar en el aeropuerto (también junto al convento) por la noche. Piensan que acuden a recoger los órganos de los muertos. O'Connor y Shytte, y sus respectivos gobiernos, defienden su inocencia y alegan que su acusación obedece a un antiguo conflicto de tierras. El Gobierno de Nampula concedió hace tres años 300 hectáreas de terreno al joven matrimonio (34 años, ella, y 36, él) para montar una granja de pollos. En él trabajaban desde tiempo inmemorial cerca de mil campesinos que fueron expulsados tras la venta (considerada ilegal por la comisión anticorrupción del Gobierno). Por eso nunca han sido bien vistos en la ciudad, pero desde que las monjas lanzaron la acusación son además temidos y odiados a partes iguales. La mera idea de aproximarse a su finca produce pavor a los nampuleños. Consideran la hacienda de "los blancos" una especie de casa de los horrores. Shytte, de 34 años, es rubia y muy menuda. Le tiemblan las manos y se le atascan las palabras en la garganta. "Soy inocente, ¿cómo pueden decir que nos comemos a la gente. En misa los curas aconsejan a la gente que no se acerque a nuestra casa. Esto empieza a ser muy grave. Esto sólo tiene que ver con lo de la tierra", asegura tajante en el cibercafé que regenta en el centro de la ciudad. Su abogado, Marcel Jones Muhahe, explica que la pareja ha sido detenida una única vez el pasado diciembre y tras pasar tres días en prisión salieron en libertad, aunque ahora deben presentarse cada 15 días ante el juez. Los motivos de la detención: tráfico de drogas, ocultación y rapto de menores y supuesto tráfico de órganos. Ahora el proceso está en fase de instrucción y la Fiscalía decidirá esta semana si incoa el juicio. Las autoridades locales desmienten las informaciones de las religiosas y argumentan que los hechos no han sido suficientemente investigados. Es lo que sostiene, el gobernador de la provincia, Abdul Razak, un reputado médico. "No hay ningún cadáver en el que haya evidencia de extracción de órganos. Tampoco ha habido desaparición de menores. Aunque sí hay cuatro detenidos en relación con los intentos de venta de personas. La investigación debe continuar. Pero nos tienen que dar información, datos que no tenemos. Las monjas hablan con la prensa, pero no con nosotros", se queja Razak. El Gobierno de Maputo envió el mes pasado un equipo a Nampula para investigar el caso. Interrogaron a varias personas y exhumaron cuatro cadáveres. El resultado de las pesquisas lo plasmaron en el "Informe preliminar de la Fiscalía", que no ha dejado satisfecho a casi nadie. Determina que no ha existido extracción de órganos y constata la "continua" desaparición de menores, pero no entra a investigar la materia. El fiscal jefe de Nampula, Daniel Magula, anuncia que reabrirán el caso. "Las investigaciones siguen adelante. Tanto en el tema de órganos como de desaparición de menores. Pero nosotros y la policía tenemos un serio problema de falta de medios. No tenemos ni siquiera un coche para desplazarnos", reconoce el fiscal, que aún no ha conseguido el dinero suficiente para poder terminar su carrera de Derecho. Desaparecen niños y aparecen cuerpos in órganos, pero ¿es factible la hipótesis del tráfico de órganos? Varios médicos consultados descartan que en Nampula existan los medios para extirpar órganos para trasplantes. "Extraer un órgano requiere una técnica quirúrgica. Luego se necesita un medio frío para poderlo conservar. En Nampula no se dan las condiciones para hacer eso. Aunque una avioneta transporte los órganos, hace falta un quirófano para la extracción. Los órganos que dicen que faltan (lengua, ojos, genitales) no son trasplantables y además, por las costuras y las secciones se nota cuando un órgano ha sido extirpado para un trasplante. Yo me inclino más porque sea una cuestión de ritos", apunta Gonzalo Martín, cirujano en Mozambique desde hace nueve años. Una posibilidad que cada vez cobra más fuerza a la hora de explicar la aparición de cadáveres mutilados, aunque no da repuesta a las decenas de desapariciones de menores. Este tipo de ritos que incluyen la antropofagia se realizan en algunas zonas de los países litorales del Índico (Tanzania, Mozambique y África del Sur sobre todo). En Nampula, la mayoría de la población, musulmana, también practica el animismo. "Existe una creencia por la que un hombre que quiere convertirse en líder de su comunidad debe tomar una poción mágica hecha de partes del cuerpo humano. Estas ceremonias se hacen en clubes secretos a los que no puede acceder quien no pertenezca a la comunidad. Nadie reconoce haber participado en una, pero se practican", explica el antopólogo Victor Igreja, que investiga los traumas de la guerra en Mozambique. Durante ese periodo (1977-1992) los líderes guerrilleros pensaban que comer carne humana era una manera de burlar la muerte y de inmunizarse ante los disparos del enemigo. Igreja también habla de los Gamba, curanderos del centro del país, que durante su formación deben ingerir órganos humanos y raspaduras de huesos, que mezclan con harina. Aibua Ussene es un curandero de Nampula que se trasladó a Maputo ante la creciente demanda de pacientes capitalinos (la medicina tradicional es el único acceso al sistema de salud para el 60% de la población del país, según fuentes del Ministerio de Salud). "Cura las dolencias: gonorrea, dolor de columna, malos espíritus. No curamos sida. Sólo reducimos los dolores", reza un tablón a la entrada de la consulta en un barrio mísero de la periferia de Maputo. Dentro, sentado en una esterilla, el curandero se rodea de sus útiles de trabajo: cáscaras, cortezas, mejunjes, ungüentos, pelo de animales, cuernos, cetros, velas y un ejemplar del Corán. Cura mediante la impresión de suras del Corán con sangre de gallina, mezclada con azafrán. También receta baños en sangre de cabrito. Ussene asegura que no utiliza partes del cuerpo en sus ritos, pero no duda de que los sucesos de Nampula son obra de feticheros (a diferencia de los curanderos echan mal de ojo). La gente con dinero acude a ellos para tener más y ser respetados en la comunidad. El fetichero les ordena matar a alguien de su familia y extraerles el hígado o el corazón. "Cuando hacen sus sesiones también comen partes de personas para fortalecerse". Hay antecedentes de tráfico y de mutilaciones de cuerpos en la zona y en todo el país. En octubre del año pasado un grupo de individuos le extirparon el pene y los testículos a un menor de nueve años en Manica. La foto del menor, desnudo y mutilado aparece de nuevos estos días en la prensa. Días antes, en Chimoio, un menor había sido encontrado sin corazón. Unos mil niños y niñas son reclutados al año en Mozambique, de acuerdo con un estudio de la Organización Internacional de las Migraciones publicado en 2003. También el año pasado, el Ministerio del Interior de Mozambique organizó un seminario para tratar el problema del tráfico de menores. Según los datos aportados en aquel encuentro es en las zonas rurales donde más casos se dan y la mayoría de lo menores raptados se ven obligados a trabajar en prostíbulo o son víctimas de canibalismo. En total, 1,2 millones de niños son vendidos al año en todo el mundo, siendo los países africanos los mayores proveedores, según Unicef. La Liga de Derechos Humanos de Mozambique fue la que interpuso la demanda ante la justicia a petición de las monjas. Su presidenta, Alice Mabota, certifica que hay tráfico de menores en el país, a su juicio destinados a redes internacionales de prostitución y de trabajos forzados con sede y escala en Suráfrica, vía Brasil. También asegura que hay extracción de órganos, aunque no descarta que puedan ser utilizados para prácticas rituales. Y ante esto "la policía no hace nada. El trabajo de la policía de Nampula es inexistente. La policía protege a los traficantes". La conversación con Mabota se interrumpe, el fiscal general llama y avisa de que ha aparecido un adolescente con la cabeza cortada en los alrededores de Maputo. Mabota sale corriendo. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Cão Que Ladra Não Morde
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HIS MASTER’S VOICE
(A Voz de Seu Dono)
Cão Que Ladra Não Morde
Cão que ladra não morde diz um velho rifão mas o promotor também ladra e morde mais do que um cão
(in Poemas da Prisão de José Craveirinha)
Quando eu era miúdo, anos 50, o “show” que me dava imensa satisfação era dar a corda ao Gramophone – nosso gira-discos de então – e colocar a tocar discos de 78 rotações por minuto.
A marca discográfica HIS MASTER’S VOICE era muito popular e sua representante – a Casa A. W.Bayly fundada em 1898, em Lourenço Marques e mais tarde integrada na Minerva Central. Literalmente o nome queria dizer “A Voz do seu Dono – His Master’s Voice”. No logótipo tinha um cachorro branco (ou albino), a ladrar para dentro de um altifalante. Era a voz do seu dono.
Este “bolo dório” todo vem a propósito de alguns desmentidos que têm surgido em relação ao alegado “Tráfico de Órgãos Humanos e Desaparecimento de Crianças e de outras pessoas”. A defesa do investimento estrangeiro sobrepõe-se aos valores humanos tentando diluir este assunto macabro e tenebroso. Invocam-se números financeiros de investimento, estatísticas e projecções de viabilidade económica para Nampula, local alvo desta polémica toda do tráfico de Órgãos Humanos.
Freiras católicas espanholas e brasileira que denunciaram a possibilidade deste “execrável negócio” têm sido vítimas de ameaças de morte – segundo as organizações a que pertencem.
Informações indicam que as freiras espanholas se encontram protegidas pela polícia de seu país – a
Guardia civil – que têm acordo de cooperação com o Ministério do Interior de Moçambique. E a segurança da brasileira? Cadê a Embaixada do Brasil? Já que Moçambique é incapaz?! …
De facto existem contornos muito estranhos sobre este assunto. A quem interessam este encobrimento?
Fala-se de ligações internacionais desde o Brasil, África do Sul, Israel, Portugal, Espanha, Itália… tanto quanto se sabe nesses países mais desenvolvidos existem empresas/clínicas privadas de luxo para o negócio de transplante de órgãos humanos e nunca foram contactados. Pelos vistos a procura deve ser enorme para Moçambique passar a estar no roteiro internacional do Tráfico
de Órgãos Humanos, caso se confirme no nosso país.
Na era colonial, em Lourenço Marques, crianças e adultos, desapareciam algumas delas seriam encontradas mortas, à posteriori, no pântano da “Lagoa da Bogaria”, mas sem órgãos tais como
rins, olhos, coração, órgãos genitais, etc. (O nome bogaria surge como corruptela de porcaria por se situar na antiga lixeira hoje Ferro velho depois do aterro nos finais dos anos 60. Esse pântano encontrava-se situado depois do bairro da prostituição das Lagoas). Muitos desses desaparecimentos eram atribuídos a um português cantineiro, alcunhado de Guiguisseca, com vivenda na zona da Polana/ Museu que se dizia vendê-los (os órgãos extraídos) para a África do Sul. Os rumores já vêm de longe.
É de se bradar… NHAN-DA-Ê-YÉEE… quem nos acode?
CORREIO DA MANHÃ - Maputo
TRIBUNA
(SAI ÀS SEXTAS FEIRAS)
Coluna de João CRAVEIRINHA
Misionera asesinada en Nampula
| De "El MUNDO"
29 de Febrero del 2004 |
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Misionera asesinada en Nampula
Asesinato. Hace dos semanas, este suplemento dedicó un amplio reportaje sobre unos terribles sucesos acaecidos en la misión que unas religiosas españolas, pertencientes a la orden de las Siervas de María, tienen en Nampula, una ciudad del norte de Mozambique. En él, las misioneras denunciaban la desaparición de más de un centenar de niños de la zona y la aparición de varios cadáveres alrededor de la misión «vaciados por dentro», es decir, les habían estirpado los órganos vitales. Las monjas relacionaron estos hechos con una presunta red de traficantes de órganos hacia Suráfrica, dirigida por un matrimonio blanco residente en Nampula y aseguraron que habían sido amenazadas de muerte en varias ocasiones. El pasado martes apareció en una casa de esta ciudad el cuerpo sin vida de la misionera diocesana brasileña Doraci Julita Edinger, perteneciente a la Igreja Evangélica de Confissao Luterana no Brasil (IECLB), con signos de violencia sexual antes de ser brutalmente asesinada a martillazos. Doraci desarrollaba sus labores pastorales en la zona desde hace cinco años y acababa su contrato el próximo verano. Vivía sola en Nampula. Uno de los dirigentes de este grupo religioso, el pastor Walter Altmann, de viaje en el país, se desplazó el viernes a Nampula para recabar más detalles sobre este asesinato, comprobar los datos de la autopsia y ver su posible relación con las extrañas desapariciones de niños ocurridas en la ciudad desde hace un año. Según el pastor, desde principios de este mes la hermana muerta le había manifestado en varias ocasiones la «imperiosa necesidad» de hablar con él urgentemente. «En su última llamada Doraci manifestó su preocupación por su seguridad, aunque no claramente», recuerda Altmann. Por otra parte, los familiares de la diocesana aseguraron a varios medios de comunicación brasileños que la mujer había explicado en varias cartas que había sido amenazada de muerte si denunciaba «algo terrible» que estaba sucediendo en Nampula. Sor María Juliana, la religiosa española superiora de la misión en Nampula, reconoció a CRONICA que este suceso les ha preocupado muchísimo «porque parece un aviso para todas nosotras. Todavía no sabemos si está relacionado con nuestra denuncia -asegura sor Juliana- pero es mucha casualidad porque Doraci, como todos los religiosos de la zona, sabía lo que estaba pasando. Ahora tenemos más miedo si cabe porque las desapariciones continúan: tres en la última semana». /JUAN CARLOS DE LA CAL |
10 noviembre, 2004
Denuncia abusos sexuales y tráfico de órganos
El Vaticano denunció ayer, con motivo de la fiesta hindú del "Diwali", "los males" que afligen a los niños en gran parte del mundo, como son los abusos sexuales, la prostitución, el tráfico de órganos y el consumo de drogas.
En su mensaje a los hinduistas, el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, el arzobispo Michael Fitzgerald, pidió trabajar juntos para atajar "este trágico problema".
Simboliza el comienzo del año nuevo y la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, del bien sobre el mal. La celebración dura tres días y marca también la reconciliación familiar, sobre todo entre hermanos y hermanas, y la adoración de Dios.
Inocentes
En su mensaje, Fitzgerald resaltó que, aunque los niños son el centro de todas las fiestas, por desgracia también son víctimas de numerosos males.
Entre éstos citó la esclavitud laboral, los secuestros para incorporarles a grupos militares, o como víctimas del tráfico de órganos y personas, de abusos sexuales, y de prostitución.
Otros de los males que sufren millones de niños en el mundo son el sida y el comercio y el consumo de drogas.
Fitzgerald subrayó que, además, muchos niños son víctimas inocentes de las guerras y de la violencia, de la escasez de comida y de agua, de la emigración forzada y "de muchas otras injusticias presentes en este mundo".EFE
05 noviembre, 2004
A atuação de religiosos na rota do tráfico de órgãos internacional
Em setembro de 2003, acompanhada da presidente da Liga dos Direitos Humanos de Moçambique, Alice Mabote, Elilda se encontrou com o Procurador Geral da República de Moçambique, Joaquim Madeira, para lhe dar parte das suas preocupações em relação com diversos casos relacionados com o tráfico de menores, na Província de Nampula. Elilda também revelou a indiferença das autoridades policiais em relação aos relatos. Para fundamentar as acusações, a missionária apresentou um dossiê resultante das suas investigações sobre uma presumível rede de traficantes de crianças e órgãos humanos. Nesse dossiê, ela apresenta detalhadamente um conjunto de fatos e testemunhos relacionados com cadáveres aparecidos sem órgãos e enterrados por ordem das autoridades, sem qualquer investigação policial preliminar ou subseqüente.
O dossiê encaminhado pela religiosa foi analisado com rapidez pelos médicos-legitas sobre 4 dos 14 cadáveres indiciados como tendo sido vítimas do tráfico de órgãos humanos e concluiu não haver ligação entre as referidas investigações e o tráfico. Entretanto, o procurador Geral da República sublinha, em uma conferência de imprensa no Maputo, que é ainda um relatório preliminar e reconheceu que o trabalho de investigação não foi profissional. Por outro lado, o Procurador Geral Adjunto que conduziu as investigações “in loco”, Rafael Sebastião, critica a apatia da Polícia de Investigação Criminal (PIC) e do Ministério Público perante o fenômeno, acusando ambas as instituições de falta de profissionalismo.
A partir de fevereiro de 2004, o caso tomou proporções internacionais com a explosão de notícias na mídia. Depois disto, a Superiora do Mosteiro Mater Dei, em Nampula, Sor María del Carmen Calvo Ariño (Irmã Juliana), fez um relatório sobre determinados acontecimentos e comportamentos que podem constituir outras tantas pistas para a investigação do crime organizado. Foi nesse mesmo mês que a missionária luterana, Doraci Edinger, que trabalhava lá desde 1998, foi encontrada morta no seu apartamento em Nampula, no dia 24. Em meio a torturas e ameaças, surge a primeira vítima das denúncias. O pastor Walter Altman, presidente da IECLB (Igreja Evangélica de Confissão Luterana do Brasil), que acompanhou as investigações da morte de Doraci, foi procurado para falar sobre o assunto, mas até o fechamento desta matéria não respondeu às questões. Após contatos com sua assessoria foi informado que o pastor não daria o depoimento por falta de tempo.
Depois da morte da missionária, os religiosos de Moçambique redigiram um documento, onde destacam que a evidência de tráfico de órgãos humanos na Província de Nampula e noutras regiões de Moçambique é inegável. Outros comunicados emitidos pela Igreja Católica de Moçambique exigem a solução do caso. A Ordem dos Servos de Maria, instituição a que pertence o Mosteiro Mater Dei, também organizou, a partir de Roma, um abaixo-assinado para pedir à União Européia que seja aberto um inquérito judicial sobre o desaparecimento de crianças em Nampula. Esta iniciativa conseguiu 150 mil assinaturas que foram entregues ao Parlamento Europeu e à Comissão dos Direitos Humanos da ONU, em Gênova. A denúncia do tráfico de órgãos se caracteriza pela participação ativa dos religiosos.
Em 11 de maio de 2004, a missionária brasileira Elilda dos Santos deixa Moçambique, alegando que estava sendo alvo de "vários métodos de pressão" por parte das autoridades moçambicanas. Por outro lado, Elilda foi convidada para vir ao Brasil depor diante da Comissão Parlamentar de Inquérito (CPI) sobre o tráfico de órgãos humanos. Antes, esteve em Bruxelas (Bélgica) e Portugal solicitanto apoio europeu.
Fonte: www.meninosdenampula.com
27 octubre, 2004
| DE RADIO VATICANO
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Roma, 26 out (RV)- Os religiosos da Congregação dos Servos de Maria, responsáveis pela denúncia do tráfico de órgãos na província moçambicana de Nampula, revelaram que o número de crianças desaparecidas diminuiu significativamente nos últimos tempos, após a pressão da comunidade internacional.
"O governo passou a ocupar-se com mais atenção deste triste fenômeno" _ revelaram os religiosos Patrick Carroll e Benito Fusco, e a Ir. Juliana Ariño, recebidos nestes dias em Roma, pela Comissão para os Direitos Humanos, do Parlamento Italiano.
Ir. Juliana, Superiora do Mosteiro de Nampula, lembrou os vários casos em que "os pais de crianças da região vinham nos pedir ajuda, depois de descobrir as crianças mortas ou seus corpos mutilados".
Para a religiosa, "o envolvimento da opinião pública internacional induziu a polícia nacional e os organismos políticos a intervir, razão pela qual os desaparecimentos diminuíram sensivelmente".
Em declarações ao serviço de informações da Conferência Episcopal Italiana _ SIR _ Ir. Juliana denunciou que "noutras áreas de Moçambique as crianças continuam a desaparecer e é necessário que as pressões continuem". (MZ)
22 octubre, 2004
Roma, religiosi riferiscono dei rapimenti di minori in Mozambico
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27 septiembre, 2004
«Serions-nous à l’époque de l’achat-vente d’organes en vue d’une éventuelle transplantation ?»
«Serions-nous à l’époque de l’achat-vente d’organes en vue d’une éventuelle transplantation ?», me demandent les représentants d’associations françaises au cours de la réunion organisée pour débattre de la question des aides sollicitées par les dialysés algériens vivant en Algérie qui s’organisent pour se rendre en Irak en vue d’une transplantation rénale. «Nombre d’Algériens insuffisants rénaux sont tombés dans le filet des rabatteurs d’un réseau Orient-Algérie», déclare M. M., membre de l’Association d’aide aux insuffisants rénaux, appelé pour une transplantation à Paris.
En effet, des malades arrivés au stade terminal d’une maladie rénale sont dialysés dans 120 centres publics et privés à travers le territoire national, en attendant de bénéficier d’une greffe par don d’un membre de la famille en général, le prélèvement dans le cadre d’une mort encéphalique n’étant pas encore pratiqué chez nous, mais possible à réaliser quand le malade bénéficie d’une prise en charge en France généralement. Tout cela est parfait. Mais depuis qu’il y a 5 000 dialysés, jeunes pour la plupart, en Algérie, dont un grand nombre l’est à vie faute de transplantations suffisantes dans le pays, un réseau mafieux s’est développé entre l’Algérie et l’Irak, en passant par la Jordanie. Nos dialysés, épuisés par tant d’attente pour une transplantation dans leur pays, qui a lancé ce genre d’intervention en 1984 avant que chirurgiens et néphrologues de grande envergure soient sacrifiés sur l’autel de la bêtise et du massacre, se jettent dans les bras de rabatteurs qui les mènent en Irak via la Jordanie où le rein d’un enfant ou d’un adulte en difficulté est transplanté contre une somme oscillant entre 30 et 40 000 dollars depuis six années. Quel est cet Irakien, dont l’honneur et la dignité étaient reconnus de par le monde, qui conduit son enfant entre les mains des bouchers de cliniques privées dont les médecins sans dignité lui ôtent un rein qui est transplanté dans les minutes qui suivent dans le corps de quelqu’un qu’il ne connaît ni ne connaîtra jamais ? Serait-ce un suicide ou le mythe d’Abraham qui sacrifie son enfant qui se répète ? La misère est à nos portes pour paraphraser Pierre Bourdieu, que Dieu ait son âme, qui en a parlé longuement dans un de ses derniers ouvrages, La Misère du monde. C’est là que s’offre à nous le sinistre spectacle de la mise à mort de l’un pour que l’autre ait juste l’illusion de revivre parce que, en réalité, les transplantés ne font pas long feu et décèdent en raison du non-suivi par les cliniques privées mafieuses d’Orient et de l’absence du protocole de transplantation : groupage sanguin identique entre le donneur et le receveur, le typage HLA, c’est-à-dire un groupe tissulaire identique ou semi-identique, et d’autres analyses incontournables pour voir si le donneur ne souffre pas de maladie transmissible comme la tuberculose, l’hépatite virale, le sida ou le cancer. En effet, ce dialysé-transplanté est allé en Orient sans prévenir son néphrologue traitant, un spécialiste censé lui préparer un bilan pré-greffe. L’AAIR, association nationale installée à Kouba, a certes été alertée de l’existence de ce trafic, mais elle a respecté la décision des malades qui s’embarquent dans ces voyages de la mort à prix fort.
Il est donc impératif que les différents secteurs de sécurité – douanes, DGSN, ministère de l’Intérieur et ministère de la Justice – prennent ce phénomène à bras-le-corps pour éradiquer un fléau dont notre population est victime. Un individu ou un groupe d’individus peut certes tirer la sonnette d’alarme, mais le risque est grand. Des religieuses brésiliennes qui avaient dénoncé le trafic d’organes ont perdu l’une d’elles, Doraci Edinger, trouvée assassinée le 24 février 2004 chez elle à Napula. Cette femme avait parlé dès 2001 du trafic d’organes au nord du Mozambique et de la menace qui pesait sur elle. Cette information avait fait le tour du monde, dans BBC News, Independent Catholic News et d’autres publications. En Moldavie, «à l’issue d’une enquête, dit Le Quotidien du Médecin du 1er juillet 2003, le Conseil de l’Europe a présenté à Strasbourg un rapport sur le trafic d’organes en provenance des pays les plus pauvres d’Europe orientale, informant que des réseaux se sont spécialisés dans la recherche des donneurs vivants. Le Conseil souhaite que tous les pays, de même que les organisations internationales, mettent en place le programme de lutte contre ces trafics. Des dispositions pénales devraient pouvoir sanctionner les équipes médicales qui effectuent les interventions résultant des trafics d’organes». Cela étant, nous pouvons évoquer l’existence de ce trafic – l’anthropologue Nancy Scheper-Hughes le dit «planétaire» et le qualifie de «néo-cannibalisme» – que suscite la fracture Nord-Sud et les demandes incessantes dans les pays riches de greffes d’organes pratiquées dans les cliniques privées des pays sud-américains. En Chine, dit-on, ce trafic serait organisé à l’échelle étatique à destination du marché international. Les organes sont prélevés sur des condamnés à mort, une pratique comme celles qui ont cours dans tous les pays sans foi ni loi.
En Europe et aux USA, le don d’organes ne se fait pas de façon aussi sauvage que dans certaines contrées du monde, mais obéit à des principes éthiques et déontologiques fondamentaux qui inscrivent le don dans le cadre de la solidarité. Autrement dit basé sur un consentement préalable du donneur vivant ou avant son décès comme c’est le cas aux USA. En France, le prélèvement se fait sur une personne qui présente une mort encéphalique sauf si, de son vivant, le défunt avait fait connaître son refus de faire le don de ses organes (loi Caillavet de 1976 complétée par les lois bioéthiques du 29 juillet 1994). De même, l’Italie, l’Espagne, le Portugal, la Grèce, la Belgique, l’Autriche et le Luxembourg appliquent le même principe : la gratuité de l’acte et l’anonymat des donneur et des receveurs. N’est-ce pas louable un tel don de soi quand on peut aider l’autre ?
Ces pratiques ne sont malheureusement pas appliquées partout dans le monde. Pour preuve, un enfant de neuf ans admis dans une clinique d’Istanbul pour un check-up se retrouve délesté d’un rein qu’on lui a enlevé pendant son sommeil. Nombreux sont les actes semblables à celui-ci. A qui, nous demandons-nous, sont ravis ces reins que nos Algériens vont chercher en Irak, un Irak encore aux mains des colonisateurs ? Les charognards continuent de disséquer, charcuter, lapider avec impunité pour entretenir la nouvelle bourgeoisie au-dessus de la tête de laquelle tout passe sans qu’elle soit inquiétée. Pas même par les bombardiers américains.
Une grande remise à l’ordre s’impose à travers le monde ainsi qu’une prise de conscience de la dangérosité de l’acte de transplantation dans le cas où les médecins ont jeté leur serment d’Hippocrate aux oubliettes. C’est pourquoi il nous semble impératif que le Comité national du rein, la Société algérienne de néphrologie et l’AAIR travaillent main dans la main pour contrecarrer de tels agissements en arrivant à circonscrire leur domaine et à asseoir les principes indéfectibles de leur noble tâche. Il est actuellement urgent que l’Algérie adopte une stratégie claire en matière de prélèvement d’organes dans le sens du respect de l’éthique, de la déontologie et du prélèvement et du don d’organes gratuits, sinon les charognards continueront dans leurs basses œuvres.
Pourtant, au dernier colloque organisé par l’Association des insuffisants rénaux de Tiaret, le Dr Rayane, un des médecins participants, a inscrit en gros caractère l’expression «trafic d’organes» et a donné le chiffre des personnes greffées en Irak et décédées à leur retour dans notre pays. N’est-ce pas là un «cri d’alarme» que lance haut et fort ce médecin courageux, parce que croyant en sa mission d’humaniste, qualité que peu conservent précieusement aujourd’hui.
Pourtant, ce cri n’a à aucun moment été relayé par les «représentants» du peuple, confinés dans le beau bâtiment de l’APN. C’est pourtant à eux de proposer des lois et de lutter pour les faire voter comme certains le font «dents et ongles». Mais non, pour les petits bobos, ils atterrissent à l’hôpital américain de Neuilly-sur-Seine.
Nos autorités se doivent de s’extraire de leur léthargie et consulter l’histoire de la néphrologie, spécialité jeune dans notre pays certes, pour s’inspirer de tous les actes réalisés il y a à peine quelques années (six) à l’hôpital Mustapha par des médecins algériens. Un simple rappel de textes permettra de réveiller le mammouth endormi.
En effet, la politique du rein, qui a connu ses heures de gloire dans notre pays, peut émerger de nouveau et réaliser les prouesses des professeurs Drif, chef du service réanimation à l’hôpital Mustapha, Hamoudi et Chaouch, chirurgiens, ainsi que de nombre de néphrologues non moins prestigieux. Certes, il fut un temps où ils nous réchauffaient le cœur avec la nouvelle du premier puis du vingt-cinquième transplanté au CHU Mustapha. Nous désirons que de telles effusions de bonheur à la nouvelle d’une vie «réinsufflée» nous prennent de nouveau.
27-09-2004
De Paris, F. Amalou